Aprendizaje, Coaching

Clarificar


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Este texto forma parte de la serie de reflexiones en torno a las Maestrías de la IAC: (1) establecer una relación de confianza; (2) percibir, afirmar y expandir el potencial del cliente; (3) escuchar con compromiso; (4) procesar en el presente; (5) expresar.


Del conjunto de Maestrías de la International Association of Coaching (IAC), la de clarificar es una de las que más me ha impulsado a comprender mis propias dinámicas de desarrollo y de conocimiento de mí, de mi entorno y circunstancia.

En mi experiencia es uno de los procesos que más caracteriza la práctica del coaching, oficio en el cual se hace énfasis en trabajar con lo que está presente y poner todo a la vista, es decir, en la medida posible acompañar al cliente a que sea capaz de disminuir la confusión que muchas veces pueden producir vivencias complejas, tensiones en la toma de decisiones, distorsiones de la percepción, creencias contraproducentes y emociones intensas.

Imagino generalmente el proceso de clarificar como uno de discernimiento, en el cual cada cosa va tomando su lugar. Es posible así establecer algunas distinticiones en función de los objetivos planteados por el cliente, para apoyar su búsqueda particular de sentido.

Podríamos pensar que el acto de clarificar plantea una acción superficial, en la cual se elige esto o aquello, pero esto no refleja lo que realmente implica el proceso (que no la acción única) de clarificar. Precisamente esta maestría podría abordarse como una herramienta que nos apoya a navegar la complejidad y la incertidumbre, a reconocer la duda y las múltiples posibilidades presentes en cada momento de la vida.

Es lo que he experimentado al integrar la maestría de clarificar a mi vida cotidiana. En algunos momentos, ha hecho la diferencia entre la cooperación y el conflicto. Ampliando su alcance, incluso más allá de la práctica del coaching, creo que clarificar apoya en cualquier interacción humana:

  • Cuando tenemos una conversación ¿estamos captando verdaderamente lo que la otra persona nos quiere decir? También vale preguntar ¿está esa otra persona recibiendo realmente lo que nosotros expresamos? El proceso de comunicación es tan dinámico y de múltiples niveles, que se hace indispensable clarificar constantemente: “¿Es esto lo que quieres decir?”
  • En el momento de hacer elecciones en la propia vida, también es necesario clarificar repetidas veces. En el instante previo a la decisión, al momento de tomar una opción determinada, e incluso una vez que ya hemos avanzado por un camino elegido. Esto implica volver a preguntarnos cómo nos sentimos y si queremos mantener esa dirección, o si estamos considerando nuevas posibilidades.

Se trata de un elemento clave de la brújula interna y también de la retroalimentación de otros. Quizás como un reforzamiento de lo que otras maestrías de la IAC nos han planteado, esta exige abrir los sentidos y fortalecer la vinculación con nuestros deseos genuinos para poder establecer una relación dinámica de ubicación en nuestra vida.

¿Estaré avanzando por el camino que quiero? ¿Me estoy acercando a mi meta? ¿Esto que hago apoya mi bienestar? ¿Cómo me siento con respecto a esta experiencia determinada? ¿Cómo está mi relación con estas personas?

Para poder clarificar necesito, además, tener a mano mis aprendizajes, mis experiencias previas, mis capacidades. No necesariamente para trasladarlos al presente sin modificarlos, sino porque funcionan como puntos de referencia incluso en situaciones en las cuáles necesito desarrollar nuevas competencias o transformar mi perspectiva.

En la dinámica del coaching esto se impulsa a través de las preguntas abiertas y el uso de técnicas como el parafraseo y la expresión (cuando el coach comparte lo que percibe). En esos momentos la persona cliente puede percibir “desde afuerta” su propia lógica, el sentido de sus palabras y proposiciones, para avanzar en la estructuración de una narrativa coherente que le permita avanzar en la dirección que propone.

Clarificar es, desde este punto de vista, la llave para crear una historia diferente, la que todos necesitamos en un proceso de adaptación o cambio. Si bien no todo lo que pasa en nuestra vida podremos comprenderlo, es el rol de la conciencia actualizarse constantemente, en su papel de testigo de nuestras experiencias. Crear el propio relato y que tenga sentido para nosotros es indispensable en el proceso de fortalecimiento de la identidad y de la resiliencia, también una base importante para el desarrollo de la creatividad.

Estar en el mundo es un constante proceso de clarificación de todos los elementos que conforman nuestro relato: expectativas, inquietudes, retrasos y avances, cambios inesperados, momentos oscuros, encuentros y desencuentros etc.

De este modo podemos percibir a la persona que somos como unidad, como un ente coherente que interactúa con sus dinámicas interiores y los otros seres a su alrededor, se establece metas y actúa para alcanzarlas. Se trata de un esfuerzo constante por iluminar los rincones oscuros que llevamos todos los seres humanos, mantener encendida una linterna incluso en los momentos de tormenta.

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