Autor: Markel R. Méndez H.

Aprendizaje, Coaching, Creatividad

La resiliencia de ser dinámicos y creativos


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Avanzar, insistir, perseverar, superar obstáculos manteniendo foco, impulsando, usando los recursos personales para ir más allá de las dificultades que puedan presentarse. Podríamos pensar en estos atributos como los esenciales para que el ser humano logre sus objetivos y se realice, alcance sus metas y experimente la felicidad. Esta perspectiva es visualizar los procesos como una línea recta de causa y efecto, una aproximación constante a nuestro propósito.

Sin embargo, como sabemos, la vida es más un garabato. La línea de los acontecimientos se vuelve curva, se quiebra, cambia de dirección y realiza giros inesperados, lo que nos obliga a estar atentos y adaptarnos continuamente a circunstancias cambiantes. ¿Qué nos hace entonces persistir para realizar nuestros proyectos? ¿De qué manera nos hacemos más fuertes frente a los retos que se nos presentan?

Una vía relevante es la flexibilidad, lo cual se convierte en fortaleza en la medida que podemos adaptarnos a una realidad sumamente dinámica, cuyos cambios se producen de manera cada vez más acelerada. Ser resiliente es tener la capacidad de mantenernos en procesos de transformación constante, en relación con los demás y los ecosistemas de los que somos parte.

Fortalecer nuestra resiliencia requiere ser más creativos y aceptar que no podemos generar una estabilidad que sea sinónimo de inamovilidad o estancamiento de ciertas variables. Todo seguirá evolucionando continuamente y por ello necesitamos de pensamiento y prácticas innovadoras, para seguir conduciendo nuestras propias vidas con entusiasmo y claridad, siendo los generadores de los resultados que esperamos.

¿Cómo desarrollamos o fortalecemos este tipo de resiliencia? ¿Cómo nos hacemos más dinámicos y creativos? Aquí les comparto algunas respuestas a estas preguntas:

  • Lo primero es reconocer que nuestra naturaleza es ser dinámicos y creativos, que tenemos todo lo necesario para ser flexibles y adaptarnos a los cambios, o incluso para generarlos a través de nuestras decisiones o movimientos.
  • Entender que la creatividad es la generación de nuevas respuestas a circunstancias dadas, siempre generando las acciones desde adentro. Esto quiere decir que el ser genuino es una base esencial de la creatividad.
  • El movimiento es el centro de la vida. Todo lo que vive respira y evoluciona, de modo que constantemente estamos en vibración, circulación, oscilación. Una forma de conectarnos con ello es respirar de manera consciente y observar lo que nos rodea.
  • Hay muchos tipos de creatividad, de modo que una idea novedosa puede venir del pensamiento, de la intuición o incluso de una manifestación emocional. La inspiración se puede conceder también como experiencia espiritual. Todas estas formas creativas están en nosotros, siempre disponibles.
  • Por lo anterior, hay formas de activar nuestra creatividad: el pensamiento creativo producto del análisis y la revisión de experiencias del pasado; la inteligencia emocional que nos permite crear en relación con otros; el impulso de la intuición que proviene del silencio y la contemplación; la inspiración que puede aparecer en un momento de elevación personal durante la meditación o la oración.
  • La acción específica es un paso indispensable para traer la idea, intuición, emoción o inspiración creativa a la realidad. Desde escribir un poema, crear una canción, resolver un problema social, reparar una máquina o inventar un código de programación, todas son acciones con distintos niveles y formas de creatividad.
  • En nuestra vida cotidiana, somos creativos constantemente, lo cual es importante reconocer: imaginar una nueva ruta para movernos por la ciudad y evitar el tráfico, encontrar mejores precios para nuestros insumos, solventar desafíos en el trabajo, mantener la comunicación con nuestra familia, crear nuevas relaciones, organizar el día de productividad, encontrar la película que queremos ver, todos son pequeños actos de innovación personal, que van fortaleciendo nuestras capacidades si lo hacemos intencionalmente.

Finalmente, me gustaría compartir esta idea: como somos seres integrales y todos los niveles de nuestra existencia están conectados, un movimiento en un área genera avances en todas. Esto implica que sólo el pensar en la resiliencia como ser dinámicos y creativos ya produce un nivel de transformación en nosotros, que implica no solamente al pensamiento sino también a los otros ámbitos de nuestra existencia.

Si quieres explorar tu capacidad creativa y para la innovación, si quieres fortalecer tu resiliencia, puedes contactarme.

Aprendizaje, Coaching, Comunicación, Creatividad

Comunicaciones de ALTO IMPACTO


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¿Qué significa lograr un alto nivel de impacto en nuestras comunicaciones? ¿Cómo podemos lograr los resultados que esperamos de nuestras interacciones?

Muchos de nosotros visualizamos y deseamos esa posibilidad, la de realizar presentaciones y desarrollar procesos de comunicación en los cuales generemos un alto impacto en los demás, logrando que se sumen a nuestros proyectos, nos den su apoyo o sencillamente compren nuestros servicios o productos. Por supuesto, existe una amplia gama de técnicas, podríamos decir infinita información disponible por fuentes diversas sobre cómo llevar una negociación exitosa, cómo persuadir, de qué manera vender con mayor eficacia, incluso a propósito de ser más influyentes y ganar amigos en nuestro quehacer diario.

Todo ese material es sumamente valioso y hace énfasis en metodologías bien organizadas, que han demostrado buenos resultados en su implementación. Desde mi punto de vista, el siguiente paso es también de gran importancia: es indispensable integrar todas esas técnicas con nuestros modos naturales de expresión, conectarlos profundamente con nuestra identidad de modo que lo más espontáneo y seguro para nosotros sea aquella forma de comunicación que más alto impacto genera.

Es allí donde considero que está el desafío mayor: en el desarrollo de la creatividad como vía para una expresión más genuina, la integración de nuestro ser para una comunicación coherente en lo roles que ejercemos en los ámbitos personal y profesional, en la fluidez y seguridad personal que se produce cuando logramos interacciones con base en nuestros valores.

La forma en que visualizo este proceso tiene como punto de partida el reconocimiento de mi propósito personal, lo que me servirá de guía para identificar los roles que juego en mi vida, como personajes en una trama que va desarrollando una narrativa íntima que nos puede llevar a la realización. A partir de allí, todos los elementos están dados para el entrenamiento expresivo sobre la base de las técnicas escénicas, aquellas que utilizan actores y actrices en el escenario, su puesta en juego nos permitirá realmente integrar todos los elementos técnicos de forma dinámica y completa, teniendo como resultado el aprendizaje de formas de comunicación para lograr mayor impacto e influencia.

Esto no es una fórmula mágica, tampoco una seria de trucos para comunicarnos mejor, se trata de un proceso sólido y profundo, basado en el aprendizaje significativo y vivencial, que constituirá un punto de referencia para continuar desarrollando las habilidades personales de expresión año tras año.

Comparto algunas recomendaciones para este recorrido:

  • Define tu propósito personal, en función del servicio que quieres brindar a los demás o el impacto que deseas causar en el mundo. Puedes crearlo en la forma de una frase concreta, descubrirlo como algo que ya estás manifestando en tus interacciones personales y profesionales, o incluso identificarlo como un impulso emocional o una certeza intuitiva. El modo en que el propósito se manifiesta depende de tus características personales y la forma en que procesas información.
  • Identifica los roles que juegas en tu vida, para darte cuenta que cada uno te exige formas distintas de expresión y habilidades de comunicación muy particulares. Seas padre/madre, gerente, director/directora, hijo/hija, profesor/profesora, facilitador/facilitadora, médico, en cada uno de esos roles hay exigencias que tú te impones o que provienen de las expectativas sociales generadas en torno a esos papeles. Al verlos con mayor claridad podrás afinar los aspectos base de su funcionamiento y ver qué partes de tu ser se conectan de forma más natural con cada uno de ellos. Hacer esta distinción es sumamente liberador.
  • Descubre tu narrativa personal, que es un contenido que no siempre hacemos consciente y nos guía de forma automática en una dirección que no siempre es la deseada. Tomar el control de nuestras comunicaciones interpersonales requiere comprender cuál es la historia que vamos desarrollando, al hacerlo consciente nos ponemos en posición de realizar cambios en ella y guiar nuestra narrativa hacia el lugar que queremos, lo cual fortalece todas nuestras interacciones y relaciones.
  • Practica nuevas formas de expresión y comunicación, de modo que amplíes tu rango expresivo y flexibilices la forma en que asumes tus interacciones con otros, para obtener los mejores resultados y sentirte a gusto con el proceso. Aquí es donde empiezas a fortalecer tu creatividad y espontaneidad -entendida como la respuesta genuina, que se da desde adentro, lo cual el otro percibe como una forma de comunicación poderosa-.

Si quieres saber más sobre esta metodología de trabajo o entrenarte para lograr una comunicación de ALTO IMPACTO puedes comunicarte conmigo o registrarte en este programa individual en el cual pondremos las técnicas del trabajo del intérprete escénico al servicio de tu expresión.

Coaching, Comunicación

Escuchar con Compromiso*


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Hablemos del papel de la escucha en un proceso de coaching.

Escuchar con compromiso implica, desde mi perspectiva, una intención, un tono particular para la escucha, que puede ser dinámico y transformarse, pero que está siempre presente en la sesión de coaching.

Me interesa mucho como esa intención cambia, porque su presencia no es protagónica pero sí constante, de modo que estará en segundo plano sosteniendo siempre toda la dinámica del diálogo entre el coach y su cliente.

A veces, la escucha tomará el control, sin que el coach pueda o deba hacer algo al respecto. Sencillamente se apoderará de toda la dinámica, y siendo invisible facilitará el fluir del relato y las reflexiones del coachee, posibilitando su transformación.

En otras ocasiones, se presentará con más claridad en la dinámica de la sesión, generando espacios en los que se pensará, se percibirán tensiones, ritmos y tonos. Así que podrá ser, en algunos casos, una herramienta.

Lo cierto es que es la escucha lo que permitirá al coach ver más allá de las palabras dejando de lado cualquier interpretación, percibir las sutilezas del lenguaje no verbal, recibir las sensaciones y emociones de la interacción, captar todos los flujos de información de aquello que se expresa en la sesión.

La escucha me conecta de inmediato con la idea de ser testigo e intervenir lo menos que me sea posible. Depende del rol que me corresponda en una sesión, puedo ser “invisible”, aunque los involucrados sepan que estoy allí; sencillamente percibo, con todos mis sentidos, lo que se está desarrollando, la narrativa del cliente y las interrogantes que el coach elabora. Me voy acompasando, andando con ellos en la exploración de posibilidades.

Escuchar también me permite comprender, no como un acto intelectual sino como una vivencia: comprendo cuando me conecto, incluso cuando no puedo explicar lo que está ocurriendo, entro en una dimensión de cooperación y evolución, andando junto al cliente hacia su propia liberación. Esto ocurre particularmente en el papel de Coach.

Como coachee, lo que produce en mi la escucha comprometida por parte del coach es un efecto de empoderamiento y una sensación muy clara de libertad. Yo soy el dueño de la sesión y por lo tanto mi propio maestro, mi propio guía. He sentido en una sesión que tengo autonomía para expresar cualquier idea o emoción, que puedo elaborar con total apertura mi pensamiento y sumergirme en las posibilidades que mi imaginación pueda generar.

Mientras escribo llego a la conclusión de que escucharnos con compromiso a nosotros mismos es sumamente valioso y realmente nos permite avanzar a otro nivel de experiencia, más completo quizás, de mayor realización personal.

Escucharme y escucharte es un riesgo.

Porque el hecho de abrir mis canales perceptivos a mi propia experiencia y a tu relato personal, es adentrarme en un mundo dinámico, de constante cambio, en movimiento sostenido, con desenlace impredecible.

La dinámica de la escucha concatena momentos con un sentido que se va creando en el devenir del encuentro. Así, se dibuja una narrativa concreta en el ahora y a cada instante se transforma por entero. Escuchar con compromiso es renunciar a lo que creía establecido porque dejo de encajar lo que recibo con mis creencias y opiniones, para realizar el acto de abandonar mis juicios y percibir ingenuamente lo que estás construyendo en el presente.

La escucha es también el camino de los poetas y de los músicos, es la salida ante cualquier desesperanza, es la página en blanco para volver a dibujar los sueños.

Por eso escuchar requiere de mucha valentía. Escuchar con compromiso exige una renuncia del ego, para ir en silencio a encontrar la propia voz que aguarda del otro lado, más allá de los conceptos y las pre-concepciones.

He empezado a experimentar eso al escuchar a mi hijo, a mi esposa, a mis compañeros de trabajo. Me sorprende todo lo que puedo percibir y todas las emociones que emergen de esa escucha. Recuerdo que alguna vez estuve abierto a esa información pero que luego aprendí a omitirla y llegué a olvidarla porque necesité adaptarme a unas formas y unos códigos ya establecidos.

Escuchar es también recordar.

Ahora que les escucho, entro en un espacio-tiempo de silencio. Aguardo a comprender, espero la señal para el movimiento.

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* “Escuchar con Compromiso” es una Maestría de la International Association of Coaching (IAC), que estudiamos en la International School for Coaching and Human Development (ISCD). 

Aprendizaje, Comunicación, Espiritualidad

De la duda al amor


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¿Por qué percibo y manifiesto duda?

Por los cambios constantes que experimento en mi vida, porque comprendo que mi percepción de la realidad es relativa a mi sistema de creencias, porque cualquier opinión puede ser tan válida como la mía.

El hallazgo es relevante y común a todos los seres humanos: no hay certezas en este nivel, lo que hay es un juego subjetivo de interacciones que van delineando eso que llamamos realidad. Pocas cosas están bajo nuestro control, sobre todo si pensamos en los elementos externos: las personas, las circunstancias, los hechos.

Lo que ocurre se escapa de nuestras manos, no responde a nuestros deseos necesariamente (si lo hace, es generalmente una coincidencia), es un imposible predecir los acontecimientos. No quiero decir que no tengamos influencia sobre lo que ocurre en nuestras vidas, sólo afirmo que no es una influencia absoluta, entre otras cosas porque tenemos solamente una visión parcial (subjetiva) sobre las cosas.

Entonces, la duda me caracteriza cuando pongo mi energía afuera. Cuando intento calcular el próximo paso, comprender cabalmente la forma en que alguien más está actuando o comunicándose, predecir el devenir de una serie de acciones que generalmente terminan sorprendiéndome. Si mi foco está allá afuera, la duda me asalta y sólo puedo tener la certeza de que la seguridad es una ilusión. Desde esa experiencia, no puedo estar seguro de nada.

Mi vivencia de los años recientes me confirma esta afirmación: todo lo que daba por sentado, mis relaciones y espacios habituales, se ha transformado profundamente y nunca volverá a ser lo que fue. Además, he tenido la oportunidad de conocer diversas culturas y experiencias vitales, incluso de personas refugiadas que han dejado todo atrás para resguardar sus vidas y reconstruir su existencia en territorios desconocidos. Ello me ha llevado a comprender que no hay seguridad, que las certezas son pasajeras y que todo cambia constantemente.

¿Dónde está la respuesta a esta duda? ¿Existe algún ámbito de seguridad?

Hoy mi propuesta es que miremos dentro de nosotros. Solamente en el ámbito interior existe un espacio donde la duda se disuelve y aparece alguna certeza. Ella no es del pensamiento, aunque la mente se alinea cuando logramos esta conexión; tampoco es del ámbito emocional, aunque ellas fluyen con ligereza cuando entregamos la pretensión de control; se trata de la experiencia del amor.

Cuando conecto con el amor por mi esposa, mis hijos, mi madre. Cuando me entrego a la experiencia del amor por la vida y la comunicación con otros. Cuando reconozco que este proyecto llamado realidad me sobrepasa y que desde el lugar que ocupo sólo puedo brindar servicio y ofrecer mis dones a los demás. En este momento la duda desaparece, los pensamientos cobran claridad y todos mis recursos se concentran en una intención clara, relativa al ser y plena en acción.

Hoy esta es mi respuesta: el amor.

Aprendizaje, Coaching, Comunicación, Creatividad, Escena, Psicodrama

Hace surgir posibilidades


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Una Maestría de la International Association of Coaching (IAC) que mueve a la expansión en el ejercicio del Coaching

La definición de esta maestría es “crear un ambiente que permita que surjan ideas, opciones y oportunidades”. Podemos interpretarla entonces como una invitación a la expansión, a ver más allá de lo que creíamos inicialmente eran las posibilidades disponibles.

Se trata entonces de facilitar, en todo lo que nos sea posible desde el rol de Coach, las condiciones para la expresión comprometida del cliente y la exploración de rutas de acción factibles, creativas y atrevidas. Estamos aquí tentando a lo nuevo, a conductas no habituales.

Por eso el elemento principal de esta maestría es, justamente, la creatividad. Desde la mirada del psicodrama y los planteamientos de su creador, Jacobo Levi Moreno, esto está estrechamente relacionado con la espontaneidad; con la capacidad del cliente para ser espontáneo, lugar desde el cual crear aquellas nuevas posibilidades.

¿Qué entendemos como espontaneidad desde esta mirada? Se trata de la habilidad de una persona a actuar desde su conexión interna con la circunstancia externa, dicho de otro modo, la respuesta más adecuada en función de las condiciones o circunstancias dadas, considerando los deseos, emociones y pensamientos de quien acciona.

Esta interpretación de la espontaneidad nos lleva a imaginar una suerte de equilibrio entre el fuero interior y la circunstancia exterior, como dos mundos profundamente imbricados sobre los cuáles hay que dar una mirada consciente. De la comprensión y claridad sobre la situación, surgirá entonces la acción más espontánea, integrando también la dimensión emocional, como ya hemos dicho.

De los actos de espontaneidad, incluyendo al lenguaje, se construye la creatividad y por lo tanto la capacidad de expansión. Se posibilita entonces el traspaso de barreras, la ampliación de lo que conocemos como zona de confort para llegar a la zona de aprendizaje e incluso hasta la zona mágica, donde la transformación personal se produce.

Pero ¿cómo llegamos, en la sesión de coaching, a generar las condiciones para que del cliente emerjan ideas, opciones y oportunidades? ¿De qué forma se facilita la ampliación o multiplicación de posibilidades de acción? ¿Cómo apoyar la expansión de la conciencia del cliente y el traspaso de barreras?

En primer lugar, hay que decir que se trata de un proceso y a la vez del resultado de una dinámica que se desarrolla a lo largo de la sesión o sesiones. Lograr esta apertura tiene su base en la confianza y para ello tanto el entorno, como la apertura manifiesta en el coach, son fundamentales.

En segundo término, como Coach, es importante considerar diversos escenarios y multiplicar la mirada sobre las situaciones expresadas y no expresadas. Más allá de lo ya dicho existen posibilidades no manifestadas, a las cuáles se puede ingresar si se mantiene la confianza en ello.

Con esto queremos apuntar a la libertad que debe generar todo Coach en su cliente, para que este desarrolle su capacidad de mirar, identificar o incluso generar alternativas de acción frente a una situación concreta. Desde este espacio de libertad, se puede invitar y provocar, se puede impulsar la exploración.

En tercer y último lugar, quisiéramos mencionar la solidaridad implícita en la relación del Coach con su Cliente: un vínculo que les permite caminar juntos hacia lo desconocido.

Algunas técnicas desde la mirada psicodramática

Quisiéramos aportar algunas técnicas psicodramáticas[i] que pueden inspirar formas de promover la creatividad necesaria para “hacer surgir posibilidades”. Se comparten a modo de referencias, pero no se sugiere su aplicación directa sin un entrenamiento previo extenso, para el conocimiento profundo de las mismas.

  1. La creación de escenas. Se trata de abordar la situación propuesta por el cliente a partir de las escenas vinculadas a la misma, encontrando la narrativa presente y los personajes involucrados. De este modo se pueden identificar y explorar opciones como escenas temidas, escena deseadas, escenas imposibles, entre otras.
  2. El reverso de roles. El juego de roles permite que el cliente tome el lugar de personas o elementos relacionados con el quiebre que viene trabajando, para explorar la situación desde otras perspectivas. Este ejercicio es sumamente clarificador y abre un sinnúmero de posibilidades, al permitir al cliente clarificar la visión que otras miradas tienen sobre una misma situación. De este modo se desbloquea la creatividad.
  3. Soliloquio. Se pide al cliente que exprese libremente cualquier idea que pase por su mente, incluyendo la verbalización de sensaciones y emociones presentes. De alguna forma la invitación es a decir lo que no se dice, expresar aquello que se esconde o se reprime. El soliloquio no va dirigido a otra persona, es la manifestación libre de la voz interior o del pensamiento.
  4. El Aparte. Hacer un “aparte” puede ser similar al soliloquio. Es cuando le pedimos al cliente por un momento que salga de la situación y se permite expresar el pensamiento paralelo presente o las emociones en movimiento frente a lo que se está abordando.
  5. Entrevista en rol. Con esta técnica podemos explorar lo que el cliente cree que otra persona piensa sobre una situación concreta. Para ello, asume el rol del otro (su jefe, su esposa, un amigo, o incluso un objeto, una emoción, personificándola) y desde allí responde a las preguntas que propone el Coach.

Como puede verse, todas estas técnicas multiplican las posibilidades e impulsan a la creatividad del cliente, facilitando el camino hacia más allá de la zona de comodidad. Por supuesto el éxito en su abordaje o aplicación dependerá de la confianza que sienta el cliente para expresarse con libertad, así como la seguridad que perciba de su propia capacidad para encontrar alternativas de acción novedosas, que trasciendan sus respuestas habituales.

“Hacer surgir posibilidades” es la maestría que aborda una de las razones y principales compromisos éticos de la disciplina del coaching, porque afirma que en la relación e interacción entre cliente y coach se puede trascender lo conocido y explorar más allá de lo imaginable.

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[i] El Psicodrama es una técnica psicoterapéutica y educativa, creada por el Dr. Jacobo Levi Moreno, que consiste en que las personas representan escenas en grupo, para abordar situaciones de conflicto interno o externo, con el propósito de tomar conciencia de los elementos involucrados, así como identificar y practicar formas de abordarlos y superarlos.

Comunicación, Creatividad

Expresión auténtica para la paz


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Hay una relación estrecha entre la capacidad de comunicación y el entendimiento entre las personas. Si un conjunto de individuos aprende a escuchar con atención y expresar sus necesidades e inquietudes, hay muy altas posibilidades de que mejore su relación y su convivencia sea pacífica. De modo que la relación entre una buena comunicación y la paz parece ser evidente.

Otro asunto relevante es la identidad, aquello que somos, la forma en que nos percibimos y nos presentamos al mundo. Poder manifestar libremente esa identidad, sintiéndonos seguros, es otro elemento fundamental para la paz. Esta pieza completa la ecuación: una expresión auténtica abre la posibilidad de una conexión más completa entre las personas, mayor entendimiento. Esto solamente es posible si todos tenemos la misma capacidad y libertad de expresarnos tal y como somos, o tal y como queremos hacerlo.

Es cierto que existen obstáculos externos para una expresión auténtica, o que ciertos modos expresivos pueden ser señalados, discriminados o rechazados. Sin embargo, en estas líneas quiero referirme a las barreras o tensiones internas que merman la autenticidad y como ello va afectando nuestra capacidad expresiva, de comunicación, en otras palabras de contacto con los demás.

Es posible que generemos juicios sobre la persona que somos y nuestra forma de expresión. Quizás a muchos nos ha pasado vernos en un video o una fotografía y sentir desagrado por nuestra imagen, o rechazar el tono de voz que percibimos cuando nos escuchamos en una grabación, incluso podríamos juzgar nuestro aspecto físico frente al espejo. También es posible que identifiquemos un aspecto personal que nos desagrada, de modo que en nuestra vida cotidiana hacemos grandes esfuerzos por ocultarlo o disimularlo, teniendo como resultado una forma de comunicación forzada y poco natural, que genera desconfianza en los otros.

Por más pequeño que sea el bloqueo interno, se produce un nivel de tensión que afecta nuestra fluidez y naturalidad, que deforma nuestra espontaneidad y disminuye el impacto que podemos tener con nuestras expresiones. Algunos más, otros menos, todos podemos reconocernos en esta forma de funcionamiento y compartimos por igual el desafío de abrirnos y ser auténticos.

Así como la libertad y el espacio para una expresión auténtica conduce a la armonía y la paz, una expresión cargada de tensiones y forzada lleva al conflicto y la violencia. Por ello se hace fundamental comprender este mecanismo y atenderlo en nosotros mismos, hacernos responsables por los juicios que estamos emitiendo y desarrollar la confianza suficiente para comunicarnos de forma genuina y flexible.

Esto puede hacerse en un nivel concreto y con aplicación práctica, abordando la imagen que tenemos de nosotros mismos y permitiéndonos expresar eso que somos en los distintos roles que jugamos en la cotidianidad. Siendo padres o madres, profesionales de un área, parejas, hijos, hermanos, expertos en un campo del conocimiento, practicantes de algún oficio, todos tenemos múltiples espacios y maneras de comunicarnos, en función de un papel determinado, un contexto y una circunstancia. Una primera revisión puede desarrollarse identificando aquellos espacios en los que me siento más cómodo, en los que creo ser más auténtico; en igual medida aquellos en los que no me siento natural o relajado, los que menos se parecen a mí.

De este modo puedo fortalecer aquellos roles que siento me dan más libertad, así como aprender de aquellos en los que me siento tenso o forzado al flexibilizar mis formas expresivas. En cada parte del proceso, la adaptabilidad y la apertura son fundamentales.

La paz empieza en nosotros mismos; la autenticidad es una decisión personal, también una señal de respeto a quienes somos, a lo que es nuestra identidad. Una forma de crear espacios más armónicos y crear encuentro real, es siendo más auténticos, es permitiéndonos manifestar quienes realmente somos, para que los otros sientan la misma confianza y se sumen desde sus propios espacios a un encuentro genuino.

Aprendizaje, Creatividad, Espiritualidad, Propósito

UN VIAJE CREATIVO PARA UNA VIDA MEJOR


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La creatividad es un elemento fundamental para salir de las crisis, superar las diferencias, los conflictos y traspasar limitaciones hacia el desarrollo humano. Es la capacidad creadora y creativa, la potencia de superarse a sí mismo, el elemento más distintivo del ser humano.

Como seres humanos, estamos siempre en movimiento subjetivo, en un proceso constante de creación de sentido, de interpretación de la vida y sus fenómenos. Se trata de un intercambio simbólico sostenido que nos permite relacionarnos unos con otros y, en cierto modo, comprender el mundo en el que vivimos. Es en esta dinámica en la cual generamos ese constructo tan especial y provocador, que nos impulsa diariamente: la felicidad.

La felicidad es el bien mayor, la finalidad última de la existencia humana, que se traduce en múltiples imágenes y diversidad de conceptos: la realización personal, el aprendizaje, el crecimiento, la comunión, el encuentro, el desarrollo, el equilibrio, la paz personal; todas estas son manifestaciones del mismo ideal, una muestra del imaginario que nos motiva en nuestro diario devenir y que se encuentra tanto asociado a la noción de la felicidad, como a las posibilidades creativas de cada uno.

La noción de la felicidad produce en cada persona un conjunto de imágenes, cargadas emocionalmente, a las cuales nos sentimos llamados o atraídos. Representamos de distinto modo nuestras aspiraciones, que van transformándose a lo largo de la vida. Con el propósito de mantener esta conexión viva, de adaptar nuestro imaginario a los cambios que se producen con el pasar del tiempo, con el objetivo de lograr avanzar hacia aquello que nos planteamos como meta, utilizamos toda nuestra capacidad creativa, la cual tiene como base la espontaneidad.

Me gusta pensar en la espontaneidad tal y como la define Jacob Levi Moreno, creador del Psicodrama: la capacidad de dar una respuesta genuina, desde adentro, en coherencia con las circunstancias dadas. Entender que el ser espontáneo es ser congruentes con nosotros mismos, considerando además la percepción que tenemos del entorno, nos hace comprender el verdadero alcance del actuar con honestidad y real conexión con eso que somos.

El espacio creativo puede entenderse, entonces, como un lugar en el cual confluyen fuerzas que pueden entrar en tensión, lo que nos da energía para la acción. Vale decir que no siempre los impulsos e imágenes internas se armonizan con las proyecciones que hacemos hacia afuera, hacia los otros y el entorno; por otro lado, las circunstancias de vida, las expectativas y conductas que los otros tienen con nosotros constituyen fuerzas en continuo cambio que pueden impulsar u obstaculizar nuestra dinámica.

En el ámbito más íntimo, entendemos que ser espontáneo requiere valentía y consciencia, en una palabra: conexión. En un ámbito más amplio, requiere fuerza interior, de carácter y temple, para manifestar alternativas de acción frente a situaciones cambiantes y en contraste con el imaginario que llevamos dentro de nosotros.

El proceso creativo, la acción creadora, es un atrevimiento, porque transforma la realidad y de ese modo nos transforma también a nosotros. Pero este atrevimiento es indispensable para generar una vida mejor, para alcanzar mayor satisfacción, para aportar a los otros y al entorno.

Frente a los crecientes desafíos sociales es cada vez más necesaria la creatividad, se hace indispensable que los seres humanos escapemos al quehacer rutinario y encontremos nuevas formas de estar, de hacer y de relacionarnos.

Propongo 5 pasos para activar el quehacer creativo:

1. Percibe tu mundo interior y acepta (abraza) la tensión creativa que hay allí.
• Evita quejarte de los obstáculos y dificultades, también evita menospreciar tu malestar frente a situaciones presentes. Valora ese movimiento interno como una posibilidad creativa y acepta que existe una tensión.

2. Reconoce la divergencia entre unívoco y equívoco, permítete el error, para acercarte a lo diverso y múltiple.
• Esta es una de las tensiones más profundas y más abarcadoras que vivimos: queremos tener siempre claridad, definir nuestro camino, saber dónde estamos y hacia dónde vamos; desde otra perspectiva, esto implica que tememos equivocarnos, por lo cual aniquilamos nuestra espontaneidad y minimizamos nuestra creatividad.

3. Identifica o crea un propósito. Depende de tus creencias, estará aguardando dentro de ti para que lo identifiques, o tendrás que generarlo a partir de tus reflexiones.
• Al inicio esto puede ser una sensación, quizás una imagen que posteriormente traducirás (o no) en una palabra o una frase. Este propósito será un elemento que enlaza y canaliza tu energía. De este modo, tu fuerza creativa empezará a tener un efecto concreto.

4. Reconoce, practica y expande tus roles. Estos tienen una carga emocional y están asociados a personas y circunstancias.
• La teoría psicodramática habla de los roles que tenemos en la vida, en función de diversos contextos y personas (en la familia, en el trabajo, en la universidad, con grupos de amigos, etc.). Al tener el propósito como punto de anclaje, podrás ser más flexible con los roles que juegas en tu vida y, al identificarlos, te podrás hacer más flexible en su interpretación, dejando espacio para lo que consideres sea tu ser verdadero. Este ejercicio ofrece amplitud de visión y de acción.

5. Cuenta tu historia y trasciende. Todos nuestros contactos y experiencias forman parte de la historia que nos contamos y la que compartimos con los demás. Aduéñate más de ese relato y permite que se fortalezca y se transforme.
• La trascendencia está, desde mi punto de vista, en lo que puedas lograr poniéndote al servicio de los demás. Que tu relato y tu saber sea compartido, que te abras a ofrecer y dar, permite que trasciendas en tu experiencia cotidiana y que otros crezcan o se eleven contigo. La trascendencia también está en las posibilidades transformadoras que se presentan en todo acto de comunicación.

Este es, para mí, el viaje creativo hacia una vida mejor. Este recorrido se hace individual y colectivamente, enlazando mi vivencia íntima con la relación con los demás y el entorno. Es en el intercambio el espacio donde se define la posibilidad de ser y renacer en cada acto, cuando es espontáneo y abre posibilidades creativas.

El mundo es una recreación de nuestras inquietudes e intereses, todo lo que visualizamos y expresamos genera un efecto allá fuera. Seamos responsables de nuestras creaciones y aceptemos el potencial que tenemos de generar una vida buena para nosotros y para otros, en un movimiento compartido hacia la trascendencia.