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3 creencias limitantes al comunicarnos


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Comparto con ustedes algunas claves sobre el acto de comunicarnos, especialmente para aquellos que están buscando hacerlo con mayor impacto, o quienes sienten que necesitan más fluidez y seguridad por el desarrollo de sus carreras o porque su profesión les lleva a ello.

Hay mucho que se piensa y dice sobre el acto de comunicación que siento no ayuda a facilitar el camino hacia una expresión más fluida, de mayor conexión, y que lleva a muchas personas por un camino que les aleja de si mismos y por lo tanto del otro. En mis años como profesor y facilitador en estos campos, especialmente en Artes Escénicas, Oratoria y Comunicación Persuasiva, me he encontrado muchas veces con creencias instaladas que limitan el encuentro, bloquean la espontaneidad y por lo tanto disminuyen la efectividad del comunicador u orador.

Veamos algunas de las que identifico como más importantes:

– Hay una forma correcta de hacerlo. Es de las ideas que más bloquea no solamente la libre expresión personal, sino la creatividad y las posibilidades de aprendizaje. Realmente no hay una sola forma correcta de hablar en público, o de comunicarse cara a cara con otras personas, o de expresarse frente a una cámara de televisión. Esta idea de “lo correcto” genera mucha tensión, porque produce que una persona que quiere plantear una idea o proponer algo a otros (sus servicios, sus ideas, sus proyectos, sus creaciones) coloque una tensión artificial sobre sí mismo y sobre los otros, colocando en su interior una imagen de “cómo debería ser”, alejándose de “lo que es o de lo que está siendo”. Es sumamente difícil comunicarse realmente por esta vía.

Recomendación: olvidemos lo que “debería ser” y  pongamos el foco en “lo que es”. 

– Debemos controlar nuestros impulsos y emociones. Muchas veces toda la energía se coloca en lo racional, por lo tanto en elementos como estructuración del discurso (que por supuesto es muy importante, pero no necesariamente lo más relevante), y en el control sobre impulsos y emociones. Sobre todo me preocupa aproximarnos al acto de la comunicación humana desde una perspectiva de “control”, con afirmaciones como “no quiero que se note que estoy nervioso o nerviosa”, “no quiero que se den cuenta si no se algo”; todo el énfasis está colocado sobre el control. Esto también tiene que ver con la forma en que se comprende en nuestros tiempos el acto de comunicación: centrado en sus efectos; hoy en día no se concibe que la interacción con otras personas no se realice para obtener algún resultado. Pero yo propongo que cambiemos de enfoque por el de contacto: comunicarnos con otras personas, incluso si estamos vendiendo un servicio o proponiendo el desarrollo de un proyecto, se trata de hacer una conexión real y transmitir (casi podríamos decir contagiar) nuestra perspectiva o entusiasmo acerca de algo. Para lograr eso debemos estar conscientes de nuestros impulsos y emociones, y canalizar toda esa energía en el acto de comunicación.

Recordar: los seres humanos nos conectamos (nos comunicamos) realmente a través de las emociones.

Yo comunico, entonces dirijo mi energía hacia los otros. Este es un elemento sutil en la práctica pero muy importante, y en mi experiencia de profundo significado. Cuando una persona se propone hablar en público, dialogar con un potencial cliente en una reunión, o manifestar sus ideas por los medios de comunicación, generalmente concibe este acto como un proceso de emisión activa hacia perceptores pasivos; vale decir que imagina que su mensaje (verbal y no verbal) sale como una flecha hacia el otro: las palabras viajan de su boca a los oídos de los demás, los gestos son percibidos por quienes le escuchan. Esto por supuesto es correcto, pero genera tensión adicional, pues nos impone la exigencia de conducir intencionalmente todo el acto de comunicación. Por el contrario, el acto de comunicar, desde mi perspectiva, es primero una acción de escucha activa. En mi experiencia es el otro, o los otros, realmente quien conduce el proceso, quien decide el ritmo e incluso la forma en que quiere recibir la información que estoy ofreciendo. Así que siempre el elemento más importante a trabajar si quiero ser un orador o comunicador excepcional, es la escucha, la capacidad de percepción. Esto es el centro de mi trabajo.

Recomendación: empieza escuchándote, abriéndote a percibir la relación que tienes contigo y a partir de allí percibe a los demás.

Todos estos aspectos son importantes al momento de comunicarnos, y abren una perspectiva totalmente diferente del entrenamiento de oradores y voceros, así como del desarrollo de nuestras habilidades expresivas. Todo está enfocado en el contacto humano, en la relación que se establece entre nosotros y los otros.

Las implicaciones prácticas son innumerables, y es eso lo que cada día espero difundir y dar a conocer a amigos, colegas e interesados.

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No es lo que dices, sino cómo lo dices


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Muchas veces hemos escuchado esta frase. Y por tediosa que pueda parecernos, tiene mucho sentido.

La comunicación es un proceso que involucra muchos elementos. Se trata de dos personas, envueltos en contextos y vidas distintas, que buscan entenderse a través de construcciones como el lenguaje, el discurso y algo mucho más sutil como lo es el lenguaje corporal.

Desde esta perspectiva, lo que parecía algo tan sencillo como conversar, puede convertirse en un proceso complejo, en el que no hay entendimiento sino “desencuentro”. Ahora bien, cabe preguntarse ¿por qué sucede esto? A pesar de compartir un mismo lenguaje, señales como el tono de voz, la postura del cuerpo, la posición de los brazos y algún gesto facial, pueden complementar o modificar profundamente el sentido de lo que comunicamos, por lo tanto de ellos depende la fluidez en la expresión y el impacto que logremos en otros. En otras palabras: no es lo que se dice, sino como se dice.

Por esta razón, es importante contar con herramientas y mecanismos que nos permitan expresarnos de manera más efectiva, más allá de las preconcepciones de nuestro receptor. Es necesario adoptar una actitud abierta y demostrar con todo nuestro instrumento (voz y cuerpo), la intención de nuestro mensaje.

Para mejorar nuestras condiciones como emisores, existen técnicas que podemos aprender y poner en práctica. Precisamente en ECreativa, ofrecemos talleres grupales y dinámicos, en los que trabajamos las aptitudes comunicativas de los participantes. Para lograrlo, utilizamos técnicas extraídas de las artes escénicas y el psicodrama, aplicando teoría y práctica al mismo tiempo. Además, no se trata de realizar escenas ficticias que poco aporten a la realidad del involucrado, sino que nos empeñamos en colocar el foco en aquello que se quiere trabajar, en esa capacidad que más necesita desarrollar el participante y además en las situaciones reales que enfrenta en su cotidianidad. De esta manera, cada quien experimentan sus propias fallas y pone en práctica o “ensaya” las posibles soluciones.

El resultado es algo enriquecedor, tanto para el grupo que acude a aprender como para el equipo de facilitadores. Para mayor información, visite http://www.ecreativa-online.com

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Comunicarnos… ¿más allá del lenguaje?


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Ajit Narayananm, inventor y apasionado del lenguaje.

Su objetivo principal era ayudar a niños con necesidades especiales, a aprender la construcción que conocemos como “lenguaje”.

En el camino, ha alcanzado una meta todavía mayor: Con su creatividad ha creado una poderosa herramienta que permite que personas con dificultades para comunicarse, puedan expresar sus pensamientos y necesidades de una manera no tradicional.

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Psicodrama y Cambio


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Hace pocos días tuve la oportunidad de facilitar sesiones de trabajo en las que integré técnicas del Psicodrama, en el abordaje de un conjunto de madres y de adolescentes que se plantean el desafío de pensar sobre su futuro.

Madres La CañadaLas madres se encuentran frente a la presión de ofrecer a sus muchachos guía y dirección para que se aseguren un mejor futuro del que ellas mismas han tenido; los adolescentes enfrentan la incertidumbre de no saber realmente qué quieren desarrollar en sus vidas, en una realidad que perciben como limitada en opciones para su crecimiento personal y profesional.

Así nos encontramos, para empezar, con muchos obstáculos que superar:

  • El pasado de esas mujeres determina su presente. Habiendo vivido múltiples carencias a lo largo de sus vidas, muchas de ellas no pudieron realizar estudios formales, algunas apenas saben leer o escribir, y sólo les quedan sus valores y el amor por sus hijos.
  • El entorno es limitado, no hay realmente muchas opciones por distintos motivos: gran distancia de las capitales del país por ubicación geográfica, escasos recursos económicos para sostener alternativas de estudio, en algunos casos mala base recibida en la educación básica y media.
  • Gran parte de los adolescentes deben encontrar formas de sustento lo más pronto posible, de modo que muchos de ellos van a salir a trabajar para poder subsistir y dejarán de lado cualquier posibilidad de estudio o desarrollo profesional.

El panorama, como vemos, es bastante desalentador. Visto en términos generales pareciera que difícilmente las cosas van a cambiar o a mejorar para estas familias, y que sus dudas con respecto a un mejor futuro están buen fundamentadas, sobre la base de unas limitaciones reales difíciles de superar.

Jóvenes La CañadaSin embargo, ya que estamos allí reunidos para abordar el tema del “futuro”, o deberíamos decir mejor del “porvenir”, quizás existan posibilidades que todavía no hemos valorado en su justa medida. Por otra parte la técnica del Psicodrama ofrece oportunidades para recrear la realidad, transformar nuestra percepción y reconducir nuestras acciones.

He aquí los caminos que nos ofrece esta perspectiva ante la situación planteada. De hecho, así pude conducir las sesiones de trabajo tanto con las madres, como con sus hijos adolescentes.

  1. Revisemos nuestra percepción del pasado. Hoy estamos en un lugar y en una posición que nos permite reflexionar sobre lo ocurrido en el ayer y plantearnos alternativas para el mañana, este es el instante en el cual todo se concentra y es posible realizar cambios en cualquier dirección. Busquemos entonces aquellos hechos que nos han traído hasta aquí, a través de un conjunto de circunstancias difíciles a las cuales hemos sobrevivido, retos que hemos superado. Empezamos así a entender que ese pasado no es total y únicamente de un color, sino que tiene matices, situaciones contraproducentes y otras propicias para nuestro desarrollo; personas que nos hicieron daño y otras que nos salvaron, cuidaron y alentaron. Hay mucha sabiduría en una vida recorrida de este modo. Los valores generados son los que permiten a las madres hacerse las preguntas que están hoy planteándoles a sus hijos.
  2. El psicodrama permite percibir y reinterpretar los eventos del pasado a través de la acción escénica. Traer presentes esas situaciones y sus protagonistas, es una oportunidad para cambiar la perspectiva, para completar conversaciones pendientes, cerrar sucesos que dejaron emociones abiertas, experimentar cómo hoy podemos reinterpretar los acontecimientos. Todo esto es vivido internamente como absolutamente real, de modo que se produce la vivencia de un viaje en el tiempo para equilibrar los hechos y actualizar la visión y las emociones, de modo que se produzca un impulso y no una limitación.
  3. Revisemos además nuestra percepción del presente. ¿Qué pasaría si improvisáramos escenas en torno a cualquier opción, no importa cuán descabellada parezca ser inicialmente? Entonces empiezan a surgir posibilidades, porque la creatividad hace su aparición con toda su fuerza y, como estamos jugando en la escena, no se producen bloqueos de opciones antes de experimentarlas. Entonces los adolescentes prueban ser profesionales, se sienten en distintos roles que ellos reconocen como “de éxito”, ensayan graduarse de la Universidad como licenciados o como Técnicos Universitarios, y a partir de esa vivencia comienzan a construir, probando en la acción, rutas alternativas para llegar a esa realidad. Algo dentro de ellos cambia el involucrarse activamente en el uso de su visión y su imaginación, aparece cierto orgullo de ser capaces de superar su circunstancia, identifican opciones que antes no veían: “los bomberos están ofreciendo una formación técnica que puedes hacer mientras trabajan”, “la Universidad tiene un pequeño núcleo cerca del pueblo”, “si saco el bachillerato por parasistemas me da tiempo de hacer algunos trabajos para ayudar en casa”. La acción psicodramática produce cambios que hace posible acciones concretas en lo que llamamos realidad.
  4. Todo se da en el ahora, en el presente mágico e ilimitado que permite comprender la fuerza de la acción, que la creatividad está en la experiencia concreta y que de esta manera podemos percibir las posibilidades reales que tenemos ante cualquier situación. El psicodrama abre la posibilidad de hacer más consciente las opciones que tenemos frente a una situación, tal y como lo planteó su creador Jacobo Levi Moreno (1889-1974): se trata de “ofrecer una respuesta diferente ante circunstancias que se repiten”. El núcleo de esta práctica es la creatividad, el acto creador como vía de transformación de la propia vida.

Esta experiencia a la que hago referencia fue desarrollada en dos poblaciones del estado Zulia, en el mes de febrero del año 2014. Pude constatar al facilitar estos procesos, que las técnicas escénicas, especialmente las propias del psicodrama, tienen un gran potencial y altísimo impacto real en las personas. Sostenidas, bien implementadas, pueden librar la capacidad creativa y la fuerza para la acción transformadora de la propia vida en cualquiera.

Es este el tipo de trabajo escénico que quiero seguir desarrollando, este es el sentido más profundo que posee incluso el teatro: el generar la posibilidad de cambio en los seres humanos.

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Comunicación: una dinámica de percepción


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IMG00118-20120204-1405Hay tantos elementos subjetivos que abordar  en el Arte de la Comunicación Presencial y la Oratoria, que no puedo hacer otra cosa que aproximarme a ellos instintivamente. Ha resultado sumamente interesante  y enriquecedor  el concebir  gran parte de mi trabajo como un proceso de percepción, uno que requiere altos niveles de apertura  y una suspensión de los prejuicios.

Progresivamente, a lo largo de estos 10 años de ejercicio profesional, he venido comprendiendo que no hay algo que pueda considerarse como bueno o malo a priori cuando se trata de los modos de expresión de una persona o sus formas de comunicación. Hay otra aproximación que resulta muy útil: todo depende de lo que quiera lograrse en la audiencia. Partiendo de esta idea, cualquier elemento puede ser apropiado o inapropiado.

Se acostumbra a trabajar sobre el orador y sus habilidades técnicas considerando audiencia, contexto y circunstancia, y esto lo considero adecuado y necesario. Pero muy a menudo se olvida que ello apunta más a la flexibilidad y capacidad de adaptación del Comunicador u Orador que de un análisis exhaustivo sobre el público y lo que rodea a la presentación. Abordar los aspectos de Audiencia, Contexto y Circunstancia es más, y he aquí el énfasis, un acto de percepción y escucha para la acción que un proceso de recolección y análisis de datos.

Por eso para mí es fundamental trabajar perceptiva e intuitivamente, y enfocarme en el desarrollo de la espontaneidad y creatividad del Orador. Ello requiere de máximo compromiso, conciencia de la intención y del propósito comunicativo, además de conexión con el propio instrumental expresivo.

He allí un camino profundo y fértil de trabajo e investigación en el campo de la Comunicación Humana. Este es nuestro camino.

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La Expresión Corporal y Gestual


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Hay una distinción que hacer al respecto de la expresión personal a través del cuerpo: por un lado está todo lo relativo a la postura y el movimiento; por el otro lo referente al gesto, relacionado con la mímica del rostro y el uso de los brazos y manos para la comunicación presencial.
Para una expresión más libre, espontánea, creativa y efectiva, la relajación corporal es una condición indispensable. El trabajo de todo individuo que aspira a comunicarse más fluidamente y con mayor impacto, es reconocer las tensiones que existen en su organismo y minimizarlas. El objetivo es alcanzar una postura equilibrada y relajada, de apertura hacia el espacio y los interlocutores o audiencia, como punto de partida.
La postura que recomiendo generalmente es mantenerse de pie, con los pies bien colocados en el piso, los brazos a los lados, el pecho abierto, los hombros bajos, mirada al frente. Es la forma más sencilla y adecuada para iniciar un discurso, permite al orador percibir mejor todos los estímulos presentes y comunica a la audiencia neutralidad, seguridad y apertura. 

El movimiento que se genera entonces es el del desplazamiento en el espacio, los cambios de dirección del cuerpo en función de cómo están colocados quienes escuchan y la relación con los recursos de apoyo. Lo que se dice, considerado como una narración (con diversas etapas y ritmos), también incidirá en el movimiento. 
Postura, desplazamiento y movimiento emergen de la conciencia del comunicador-orador del punto que ocupa en ese espacio de contacto con otros, tanto como de la ubicación subjetiva con respecto al tema a ser abordado o presentado. Existen dos espacios que el presentador debe ocupar: su espacio interno y el externo que comparte con quienes le escuchan; hay una relación estrecha y dinámica entre ambos, ambos se afectan y se transforman continuamente.

Si existe conciencia y se perciben las sensaciones de esa relación adentro-afuera (del cuerpo, de la mente, del espacio de las emociones, del escenario, del salón de clases o conferencias), entonces se producirán tanto desplazamientos reales como gestos fluidos y en conexión con aquello que se expresa.

Ese otro conjunto de elementos de la comunicación no verbal: los gestos, aparecerán en el individuo que habla como un verdadero recurso de soporte de sus palabras. Como totalidad, la conjunción de gestos, expresión corporal y palabra producirán las imágenes necesarias para hacer llegar el mensaje a la audiencia. 
El gesto está ubicado específicamente en los brazos, manos y rostro del hablante, a ellos se dirige la atención de quien escucha, con énfasis especial en la mirada (en términos generales). Por ello en la preparación del orador o comunicador presencial se hace indispensable experimentar con las posibilidades gestuales, familiarizarse con el movimiento de esas partes del cuerpo.
Lo que se requiere especialmente es conciencia del movimiento, del gesto y del impacto que tiene tanto sobre quien habla como sobre quienes escuchan. Esta es la vía adecuada para generar un desarrollo gestual. No se trata, y sugiero evitar eso, de aprender fórmulas predeterminadas, de tachar tal gesto como inadecuado u otro como el de mejor impacto; todos estos aspectos son relativos a la personalidad del orador, la cultura de todos los involucrados en el acto de comunicación, en contexto y demás elementos de la circunstancia.

Por ello sólo entendiendo que el cuerpo (su expresión general y la gestual) es tanto el aparato perceptor primario como la vía de expresión esencial. Los ejercicios para el desarrollo de la expresión corporal y gestual que realizo están enfocados en la percepción de la presencia física del individuo y lo que el movimiento produce en él y sus interlocutores.