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LA IMPORTANCIA DEL PROPÓSITO


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Markel R. Méndez H.

Un asunto que considero fundamental para hacer contacto con otras personas, impactar a nuestros interlocutores y permitir que la transformación de una comunicación viva ocurra, es el mantener vibrando nuestro propósito. Esto tiene distintos niveles de manifestación en nuestros procesos de interacción o expresión.
En primer lugar encontramos el aspecto más evidente: el objetivo del acto concreto de comunicación. Trátese de una conversación informal, una presentación académica o una conferencia empresarial, siempre estará presente un objetivo que, hágase o no explícito, se hace evidente para todos los involucrados: resolver un malentendido, lograr una cita, vender un producto, presentar una campaña o proyecto, etc.
En este nivel la conexión del objetivo con nuestros recursos expresivos puestos a su servicio puede parecer bastante evidente y se da, principalmente, en el ámbito de lo racional. Sabemos entonces que en esa situación específica, contexto determinado y frente a ese interlocutor particular debemos actuar, lógicamente, de tal o cual manera, proceder a este ritmo (y no otro), presentarnos y usar el vocabulario adecuado. Podemos incluso generalizar al respecto de que nuestro objetivo en este nivel está ubicado en una de tres dimensiones: informar, entretener o persuadir.
Pero en todo acto de comunicación, sea cual sea el contexto, la situación e incluso la audiencia, existen otros niveles de intención o propósito, más sutiles y de vital importancia. En el otro extremo del objetivo específico se encuentra el propósito de nuestras interacciones, lo que impulsa nuestra expresión y la finalidad mayor de aquello que buscamos en nuestro encuentro con otras personas.
Comunicarnos es contactar, la forma que tenemos de hacer contacto con otros está profundamente relacionada con el modo en el cual nos relacionamos con nosotros mismos en el interior. Por ello la clarificación de estos otros niveles de intención o propósito se torna fundamental.
Por un lado, esa intención puede ser elegida, respondiendo de forma consciente a la pregunta: ¿Cómo queremos ser percibidos por lo demás (familiares, amigos, colegas)? Ello enmarca ya un nivel de intención mayor al objetivo concreto de nuestra interacción presente, y hayamos o no respondido a esta pregunta, las creencias en torno a la percepción de los otros existe y afecta nuestra forma de expresión.
También puede existir una brecha entre lo que yo creo que los demás perciben acerca de mi persona y lo que realmente perciben, de modo que podría estar funcionando siguiendo ideas que no corresponden a la verdad, fantasías inexactas. He encontrado a muchas personas que en sus comunicaciones e interacciones, deciden dejarse llevar por imágenes negativas acerca de sí mismas, llegando a conclusiones catastróficas en torno a las reacciones de los demás, de modo que pueden bloquearse profundamente en la situación de relación con otros.
Un ejemplo de ello es cómo leemos los gestos de nuestra audiencia cuando realizamos una presentación oral: es mejor verificar antes de sacar conclusiones. Quizás un grupo silencioso sea signo de alto nivel de atención y concentración, y no necesariamente producto de desinterés. (Generalmente estas señales se clarifican cuando prestamos atención a lo que nos dice nuestro cuerpo, pero estas ideas las desarrollaremos en un trabajo posterior).
Si encontramos una brecha entre lo que yo creo que los demás perciben de mi y lo que yo en particular percibo de mi, ello podría significar que no estoy alineado internamente, quiere decir que no me estoy presentando, manifestando o expresando con honestidad o coherencia. Esto puede ser muy sutil y hasta inconsciente. Estamos refiriéndonos aquí al aspecto de la congruencia en nuestras comunicaciones.
Todavía existe un nivel más amplio y, si podemos verlo de ese modo, más profundo, relativo a la intención de nuestros actos de comunicación, el cual ya no está directamente vinculado a nuestra voluntad, sino que es, en cierto sentido, un propósito que nos ha sido dado. Hay muchas maneras de ver esto:
Es posible que por el rol que nos toque jugar en determinadas situaciones o contextos, se nos imponga (de cierta manera) ese propósito o intención; también es posible que un conjunto de personas perciba ciertas cualidades en nosotros y tiendan a presentarnos repetidamente situaciones particulares que nos llevan a expresarnos de una manera concreta; quizás se nos presenten de forma natural oportunidades para comunicarnos siguiendo una vía que pareciera no ser elegida por nosotros, sino que se presenta una invitación constante a lo largo de nuestra vida.
Estas son maneras en que ese propósito mayor se manifiesta en nuestras interacciones con otros. Recordemos siempre que se trata de un doble flujo, hacia dentro y hacia fuera de nosotros, en el tiempo presente pero también a lo largo de un lapso determinado, con repercusiones inmediata en todos los involucrados (la comunicación es un acto transformador) que tanto se ajusta a las circunstancias dadas como mantiene su eco más allá de ellas y de lo evidente. A veces pasan meses antes de entender un momento de encuentro o de realmente incorporar una frase dicha en el instante justo.
Es así que podemos aproximarnos a la importancia del propósito o intención en los actos de comunicación. Si logramos sentir, percibir, visualizar o incluso declarar qué mueve nuestras interacciones en ese nivel más profundo y nos mantenemos conectado con ello, probablemente sentiremos una vibración que guiará nuestros movimientos y sostendrá nuestra voz, de forma tal que haremos un contacto más profundo con los demás, en cualquier situación que se presente.
Todo esto es posible trabajarlo a través de técnicas concretas que permiten alinear los niveles físico, mental, emocional y producen un mejor flujo de la energía expresiva, mayor balance y coherencia en nuestras interacciones. Sobre todo esto seguiremos hablando en este espacio.
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El Poder de la Intención


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Dr. Wayne W. Dyer

“Toda belleza vista aquí abajo por personas con agudeza se asemeja más que nada a esa Fuente celestial de la que procedemos todos…” (Miguel Ángel Buonarotti)

“Hay en el universo una fuerza inconmesurable, indescriptible, que los chamanes llaman «propósito», y absolutamente todo lo que existe en el cosmos está ligado al propósito por un vínculo de conexión” (Carlos Castaneda).

La Fuente, que es intención, es energía pura, ilimitada, con unas vibraciones tan rápidas que desafían toda medición y observación. Es invisible, sin forma ni límites. De modo que, en nuestra Fuente, somos energía amorfa, y en ese campo espiritual de la energía, informe y vibrante, reside la intención.

La intención es una fuerza presente en todas partes como campo de energía; no se limita al desarrollo físico. También es el origen del desarrollo no físico. Ese campo de la intención existe aquí y ahora, y puedes acceder a él. Cuando lo actives, empezarás a notar que tu vida tiene un objetivo y te dejarás guiar por tu ser infinito (…) Al tiempo que te inclinas simbólicamente ante esa fuerza, reconoce que te estás inclinado ante ti mismo.

Seis convicciones del Ego que nos separan de la Intención:

  1. Soy lo que tengo.
  2. Soy lo que hago.
  3. Soy lo que los demás piensan de mí.
  4. Estoy separado de todos los demás.
  5. Estoy separado de todo lo que me falta en la vida.
  6. Estoy separado de Dios.

Cuatro Pasos hacia la Intención:

  1. La Disciplina. Se consigue con práctica, ejercicio, hábitos saludables, comida sana, etc.
  2. La Sabiduría. La sabiduría combinada con la disciplina fomenta tu capacidad para centrarte y tener paciencia a medida que armonizas tus pensamientos, tu intelecto y tus sentimientos con el trabajo de tu cuerpo.
  3. El Amor. Este proceso supone amar lo que haces y hacer lo que amas.
  4. La Entrega. «En el universo hay una fuerza inconmesurable, indescriptible, que los chamanes llaman propósito, y absolutamente todo lo que existe en el cosmos está unido al propósito por un vínculo de conexión». Cuando te entregas, te iluminas y puedes consultar a tu alma infinita. Entonces puedes acceder a la fuerza de la intención, que te llevará a donde crees que estás destinado a llegar.

Yo repito en silencio la palara «intención» o «propósito» para que me ayude a librarme del ego y estar centrado en mí mismo (…) Ábrete a la posibilidad de recibir la ayuda que deseas. Confía en la intención. Existe para ti. Mantente alerta y dispuesto a aceptar cualquier orientación que se te presente. Vibra en armonía con la Fuente omniproveedora.

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L A V O Z


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Del Libro: LA VOZ. Técnica vocal para la rehabilitación de la voz en las disfonías funcionales. De Carmen Tulon Arfelis. Edit. Paidotribo. España, 2000.

CLASIFICACIÓN VOCAL
Extensión y Tesitura

Se llama tesitura a la extensión de la voz dentro de la cual el cantante se mueve con facilidad y comodidad. La frecuencia óptima para la voz hablada se halla en la parte baja de la tesitura.

La extensión es el conjunto de tonos o frecuencias que puede emitir la voz. La extensión es superior a la tesitura, ya que es la suma de ambas.

La voz humana tiene la posibilidad de unas tres octavas de extensión. La tesitura de una voz culta (voz entrenada, la del cantante o del orador profesional) es aproximadamente de dos octavas (…) El aumento de la tesitura se adquiere con entrenamiento.

Según la tesitura, la voz se clasifica en general en tres categorías para cada sexo. Del grave al agudo son: bajo, barítono y tenor para los hombres; contralto, mezzosoprano y soprano para las mujeres.

La mayoría de las voces pertenecen al registro (tesitura) agudo. Las voces agudas (tenores y sopranos) representan un 80% de todas las voces. Las voces centrales (barítonos y mezzosopranos), un 15% y las voces graves (bajos y contraltos), un 5%.

La voz tiene la capacidad de sonorizarse en cualquier espacio de la vía respiratoria.

Una voz disfónica raramente se sitúa, en el espacio, en la zona alta de los resonadores con el consiguiente predominio de los armónicos agudos; normalmente lo hace a la inversa, hacia abajo, con la pérdida de estos armónicos, lo que provoca una voz opacada, descimbrada y poco sonora.

La tesitura no es voluntaria, sino que obedece a diferentes factores: morfológicos, endocrinológicos, Psicológicos, etc., los cuales dan a cada individuo un timbre particular. Dentro de cada tesitura hay una zona óptima para la voz hablada (y cantada) en la que la voz se mueve con toda comodidad y sin riesgo para el aparato fonador. Ésta es la zona que debemos localizar y potenciar.

RELACIÓN CUERPO-VOZ

La voz no constituye un hecho aislado, sino que forma parte de un todo. La voz es el reflejo de lo que somos en realidad en los ámbitos físico, mental y emocional. También utilizamos la voz como protección cuando existe un desacuerdo entre lo que realmente somos y lo que queremos ser o aparentar. Por ejemplo, fuerza vocal ante lo que entendemos como debilidad o inseguridad personal.

Cuando la voz no expresa libremente nuestro sentir puede dañarse. Hablar de forma relajada, con placer y complacencia es un privilegio de pocos. Un profesor, por ejemplo, debe dar su temario al mismo tiempo que debe mantener un cierto grado de disciplina, y debe hacerse oír por encima de ruidos internos y externos. Esta situación imprime tensiones musculares que llevan a posturas corporales inadecuadas. Las más frecuentes son: tensión mandibular, tensión cervicocraneal, levantamiento de hombros (con el desequilibrio esqueléticoy de musculatura de tronco que conlleva). Todo ello implica un riesgo para la voz.

Esto es extensible a cualquier persona que vive su trabajo o su relación familiar y social con un exceso de celo o en una situación de estrés.

Los síntomas del estrés, a menudo, nos pasan desapercibidos porque no tenemos desarrollada la muy sana costumbre de atender mensajes que el cuerpo nos envía. Cuando algo va mal el cuerpo avisa, pero nosotros (que en general nos creemos muy importantes, muy ocupados o muy valientes) hacemos caso omiso o, lo que es peor, nos sentimos orgullosos de soportar sin quejas.

Algunos de los síntomas del estrés son: tensión muscular sobre todo de la mitad del tronco para arriba; dificultad para dormir; dificultad para concentrarse; irritabilidad; impaciencia; cambios en la alimentación (exceso o inapetencia); ansiedad expresada en hábitos o patrones adictivos (cigarrillo, consumo de bebidas alcohólicas); pérdida de interés sexual; etc.

Por lo que se refiere a la voz, el estrés tensiona músculos directa o indirectamente implicados en el acto fónico, lo cual debemos tratar de combatir.

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Tres Claves para el Orador


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Markel R. Méndez H.
En primer lugar es fundamental atender la (1)POSTURA. Ello comienza por percatarse de cómo se están apoyando los pies en el suelo; si el apoyo es firme y equilibrado, hay más probabilidad de dar un discurso fluido y coherente, con la energía y el ritmo adecuados. He visto muchos oradores en desequilibrio, jugando con los pies o moviéndose de un lado al otro sin sentido.
Generalmente recomiendo comenzar por practicar el discurso de pie en un sólo sitio, con un apoyo firme de ambos pies en el suelo; posteriormente se puede trabajar con desplazamientos en el espacio.
Hay que tener cuidado además de no bloquear la energía en las rodillas, esto es evitar acumular tensión innecesaria en las piernas. Una pequeña y casi imperceptible flexión permitirá mejor circulación y mayor conexión con el suelo, lo que mejora la presencia en el espacio, la claridad con respecto a la circunstancia y la audiencia.

Otro aspecto importante relativo a la POSTURA es el estiramiento de la columna vertebral. Para lograr un mejor funcionamiento el abdomen debe estar trabajando todo el tiempo. Existe una tensión dinámica que “empuja” en distintas direcciones: hacia atrás en la espalda, hacia abajo las caderas y hacia arriba a la altura del diafragma. Esta fuerza dinámica en tres direcciones permite sostener el cuerpo sin tensión, pues los hombros y la garganta se relajan, los brazos y las manos responden a los impulsos que vienen del centro constituido por el abdomen y la pelvis.

Todos estos aspectos están estrechamente vinculados con la (2)RESPIRACIÓN. Desde mi perspectiva, que el orador tenga conciencia de su patrón de respiración es vital. Algunos elementos a considerar son:

* Zona preferente de la respiración: hay personas que respiran sólo a la altura del pecho, otras más hacia el abdomen o la pelvis, otras elevan los hombros y bloquean el resto del cuerpo.

* Ritmo de la respiración: hay respiraciones rápidas y entrecortadas, otras caóticas, otras con ritmos específicos y que se sostienen a lo largo de la presentación, etc.

* Uso del aire al hablar: algunos usan muy poco aire y acumulan un exceso de tensión en la garganta, otros por el contrario suenan como si tuviesen “fuga de aire”, lo que quiere decir que sueltan más del que necesitan para hablar. Algunos se cansan al hablar y eso se hace evidente por la forma de respirar.

Lo más importante en mi experiencia, es no forzar ningún cambio en estos aspectos, por eso en un primer nivel de trabajo solicito únicamente observar estos patrones y no hacer nada al respecto. Generalmente lo que ocurre es que ellos van variando naturalmente cuando el orador toma conciencia de ellos, es decir, de como constituyen una forma de funcionamiento.

Con la práctica, el comunicador oral va dándose cuenta de lo que sirve mejor a sus objetivos de interacción o expresión. Abordar el trabajo de este modo pretende evitar que se sumen nuevas tensiones a las ya existentes, para liberar las identificadas gradualmente.

Además de estos aspectos relativos al funcionamiento corporal en la situación de comunicación presencial, es de suma importancia tener un (3)OBJETIVO o INTENCIÓN de comunicación. Quien da un discurso debe tener claridad sobre su propósito específico, el cual siempre está vinculado al efecto que desea causar en su audiencia; por otro lado, ese objetivo debe constituir una necesidad genuina, comprometer al presentador. Generalmente la existencia de este compromiso constituye ya una energía que corrige o compensa naturalmente las fallas que, en su ejecución discursiva, puede tener cualquier orador.

Estos tres elementos (propósito, postura y respiración) son el núcleo del trabajo sobre la comunicación oral. A partir de ellos se pueden aprender y desarrollar los otros aspectos técnicos del arte de hablar en público.

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Respirar Concientemente (y II)


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¿CÓMO FUNCIONA LA RESPIRACIÓN ESTRUCTURAL?

• Para inhalar la espalda se expande y los músculos abdominales se retraen hacia dentro mientras la caja torácica sube y se expande.
o El aire se aspira por medio de la boca abierta y la garganta.
o Al aspirar el aire se sentirá la sensación de expansión en la espalda media y baja.
• La exhalación también es un proceso activo y se controla al empujar los músculos abdominales hacia fuera o hacia abajo, lo cual es similar a lo que el cuerpo hace de forma natural al toser o gruñir por esfuerzo.
o Este movimiento muscular cierre los esfínteres inferiores del cuerpo y coordina el movimiento muscular en la garganta al permitir apoyo en la laringe, y resistencia más efectiva a las cuerdas vocales contra la presión de aire de los pulmones.
o La continua participación por parte de a faja abdominal al empujar hacia fuera o hacia adentro permite el control más fuerte de flujo de aire para dar poder a la voz.

Estos movimientos son similares a los de tomar una bocanada de aire. Este movimiento ocurrirá de manera natural para aquellos que no han sido entrenados formalmente en métodos para respirar, pues es algo que el cuerpo parece saber hacer con naturalidad. De esta forma además, se libera el diafragma de tener que asistir al cuerpo a estar en posición erguida y de pie.

Este tipo de respirar también permite mayor capacidad de aire en la caja torácica y posiciona al cuerpo para controlar la producción de sonido más eficientemente para hablar o cantar.

Para practicar:

I. La Respiración.
a. Toma una bocanada de aire lenta y silenciosamente. Presta atención al movimiento elástico y de expansión en la espalda.
b. Inspira por la nariz y la boca, con la mandíbula relajada. El aliento se mueve fácilmente por la parte posterior de la lengua, que permanece debajo de la boca tocando los dientes inferiores.
c. Practica hacer ese movimiento elástico al mantener la boca abierta y la mandíbula relajada. Al hacer saltar elásticamente y abrir la espalda el aire entra al cuerpo con facilidad.
d. Con los pulmones llenos de aire empieza a hablar o cantar. Procura usar el aire para hacer el sonido sin permitirle salida entre las palabras. Ahora la voz debe sonar más potente y llena, como resultado de abrir la garganta y aumentar la presión del aire en los pulmones.

II. Los músculos abdominales.
a. Coloca las manos en el abdomen, justo bajo el esternón, y tira los músculos hacia dentro, luego hacia fuera. Repite este movimiento hasta dominarlos.
b. Coordina la inhalación con el movimiento hacia dentro de los músculos abdominales y la exhalación con el movimiento hacia fuera. Has el movimiento del aire de una forma activa (imagina que estás soplando y apagando una vela de un extremo de la habitación al otro). Involucra los músculos de la espalda para inspirar una buena cantidad de aire, al igual que los músculos abdominales para sacar el aire.
c. Una vez dominado todo esto, puedes reemplazar la respiración con un sonido. Empieza con sonidos cortos y claros con una bocal abierta como la “A” o la “O”, al empujar el aire hacia fuera y sacar el abdomen.
d. El siguiente paso es que sostengas el sonido utilizando las mismas bocales.

Sobre el movimiento energético:
– La respiración abdominal debilita.
– El apretar los dientes o mandíbula debilita.
– Respirar por la nariz debilita.
– Colocar la lengua en el paladar debilita.
– Relajar la mandíbula fortalece.
– Respirar por la boca y la nariz fortalece.
– Mantener la lengua en el fondo de la boca fortalece.

Existen muchos nervios principales que corren a través de la mandíbula a la parte inferior del cuerpo. Cuando la mandíbula está apretada la vía de información se cierra. El colocar la lengua en el paladar es como cerrar un tomacorriente, cierra un circuito de energía importante del cuerpo.

Formar el hábito de respirar por la nariz y la boca, mantener la lengua y la mandíbula relajadas y respirar hacia la espalda, permiten pensar con claridad, hablar potentemente y sentir mayor vitalidad.

“Una vez que el tono ha sido lanzado, se debe pensar como debe ser propiamente sostenido, y ello le concierne al arte de respirar”. (Enrico Caruzzo).

Repasemos el proceso:

• Primeramente los pulmones deben ser totalmente llenados de aire. Un tono dado con lo pulmones a medias pierde la mitad de su autoridad y tiende a ser falso en tono.

• Para tomar una respiración completa, la cavidad torácica debe elevarse a la vez que el abdomen se retrae, luego con la expulsión gradual del aliento un movimiento contrario sucede.

• El diafragma y el tejido elástico que contienen al estómago y a los órganos vitales, y los músculos cercanos, por medio de la práctica obtienen mayor fuerza y asisten grandemente en el proceso de la respiración. Ellos son los factores vitales en el asunto de controlar el suministro de aire que apoya al tono.

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Respirar Concientemente (I)


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En distintas entregas iré publicando algunos trabajos sobre la RESPIRACIÓN, que es un recurso fundamental para la expresión y la comunicación. En este primer par de trabajos, que titulo “Respirar Concientemente”, podrán leer algunas de las útiles ideas de William Hanrahan, quien fuese cantante lírico y ahora se dedica al entrenamiento de cantantes, oradores públicos y comunicadores. El trabajo un concepto que ha titulado “Respiración Estructural”. Espero que lo disfruten y les sea de utilidad.

Parte de estas ideas las he integrado en mis talleres y entrenamientos.

INFORMACIÓN SOBRE LA RESPIRACIÓN ESTRUCTURAL

El proceso de respirar concientemente y dirigir la respiración, son una de las habilidades más importantes que podemos desarrollar. El respirar es en su mayor parte una acto inconsciente, generalmente no pensamos acerca de respirar, es algo que sólo sucede. Si alguna vez te has encontrado corto de aliento al terminar de decir una frase larga, o cuando estás emocionado o bajo stress, te darás cuenta que a veces olvidamos respirar, sin embargo con la práctica podemos aprender a tomar control y dirigir nuestro proceso de respirar. Cuando aprendemos a hacer esto, estamos en posesión de una herramienta extraordinariamente poderosa.

El dirigir o manejar la respiración tiene muchos beneficios incluyendo: controlar el stress, bajar la presión sanguínea, calmar las emociones, impulsar el fluido de la columna vertebral, ayudar al cuerpo a alinearse, calmar y controlar el proceso de pensar y enriquecer el sonido de la voz.

La respiración estructural describe el tipo de manejo activo de la respiración que provee el mejor apoyo para la voz, abre la garganta, ayuda en la coordinación de los grupos de músculos que se utilizan para la oratoria y el canto y activa la energía corporal y los sistemas de información. La respiración estructural proviene del antiguo método de respirar que por siglos se ha enseñado en el canto, conocido como la técnica “apoyo” (del italiano “apoyare”), la cual se ha practicado a lo largo del tiempo como uno de los métodos de mayor poder para impulsar la producción y el crecimiento vocales. La respiración estructural proporciona mayor apoyo para la voz hablada y los beneficios del control de respiración intencional enfocada.

La respiración estructural se puede aprender más fácilmente por medio de observar algunos de nuestros métodos corporales básicos que mueven el aire y la energía: bostezar, suspirar y jadear. Examinemos lo que sucede en cada de uno de estos procesos:

1. Bostezar. La mandíbula se abre y baja al inhalar profundamente por la boca. La caja torácica y los hombros se elevan ligeramente y la espalda se ensancha al expandirse la caja torácica. El aire penetra el cuerpo profundamente, atraviesa la parte posterior de la lengua y la garganta se abre y se relaja mediante la inhalación. Cuando se exhala la caja torácica y los hombros bajan.

2. Suspiro. Se parece mucho al bostezo. La diferencia más significante es el sonido producido cuando hay movimiento de energía y aire. El sonido de un suspiro usualmente no es dirigido sino suave o pasivo.

3. Jadear (tomar una bocanada de aire). Es el método corporal más efectivo para mover aliento y energía. Es el resultado de nuestra respuesta de afrontar o huir. Cuando se toma una bocanada de aire la espalda y las costillas se expanden notablemente y los músculos abdominales tiran hacia dentro durante la inhalación, cuando el aire se succiona hacia la base más amplia de los pulmones, que yacen en la espalda. Con este movimiento la mandíbula se suelta y se abre para dejar entrar una gran cantidad de aire. Una bocanada de aire sirve para reoxigenar el cuerpo, preparándolo para algún tipo de trabajo o actividad.

Existen algunos factores constantes entre estas acciones que movilizan aire y energía:

– La mandíbula se abre y se libera.
– El aire tira hacia dentro por la boca y la nariz.
– La caja torácica y la espalda se expanden al entrar aire al cuerpo.
– Sucede un movimiento de los músculos abdominales y el diafragma.

Con frecuencia existen conjeturas respecto de si el movimiento exacto de los músculos abdominales tira hacia dentro o hacia fuera durante la inhalación. A muchos de nosotros se nos enseñó la respiración abdominal profunda hecha al mover el abdomen hacia fuera durante la inhalación. Este tipo de movimiento abdominal se puede observar al postrarse en el piso y notar el subir y bajar del abdomen al respirar.

La respiración abdominal a menudo se recomienda como método para relajarse y fortalecer el diafragma, y como el respirar correctamente para hablar y cantar. Con frecuencia se le refiere como “usar el diafragma”, sin embargo esto es un concepto incorrecto, el diafragma es un músculo de movimiento involuntario, si pudiese controlarse concientemente sería fácil parar el hipo, que es causado por espasmos del diafragma. El diafragma en realidad tiene poca relación con el apoyo a la voz y la exhalación.

Aunque la respiración abdominal es efectiva en lograr que la gente mueva el aire más de lo usual, tiene inconvenientes. La expansión del área abdominal tiende a disminuir el volumen de la caja torácica y a causar reducción más rápida del volumen pulmonar. La respiración abdominal no abre la garganta activamente. Además pone al cuerpo en un estado más pasivo, por lo tanto es adecuada para relajarse o hacer yoga, pero si se desea mejorar dinámicamente la producción o proyección de voz y tener acceso a recursos internos profundos del potencial creativo de la mente, se recomienda la respiración estructural.

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El Conocimiento en el Cuerpo


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Markel R. Méndez H.
Aquel artículo me cautivó.

Lo encontré en alguna revista dedicada a temas de comunicación, hace más de 10 años, y a través de la lectura de aquellas palabras experimenté una especie de revelación, que para mi fue tan sublime como la primera vez que leí el “Demian” de Herman Hesse. Me sentía frente a una posible iniciación a nuevas formas de ver el mundo.

Como parte natural de mi formación en el área de la Comunicación Social, siempre había estado en la búsqueda de formas de percibir la realidad circundante, así como maneras de conexión con mi propia realidad subjetiva, el movimiento de mis emociones y la aparición de eso indescriptible en el interior que se hace intuición o imagen. Siempre pensé que las ideas y los conceptos me permitirían comprender lo que hasta entonces había estado ocurriendo.

Pero en el momento de leer esas líneas, las ideas y las palabras empezaron a ser para mi algo muy distinto a lo que antes eran –aunque he seguido intentando descubrir más profundos misterios en los libros y en el papel (sin éxito, por cierto)-, para irse convirtiendo paulatinamente en vivencia, sensaciones, convocatorias a la acción. Dicho brevemente, la palabra a veces evoca una imagen y la imagen es experiencia.

En aquel artículo Walter Benjamín me dejó saber que en los conceptos no se encuentra el conocimiento, pues ellos se ubican alrededor de los acontecimientos, intentando explicarlos y convirtiéndolos en algo que no son: aseveraciones que pretenden tener valor universal. Los conceptos se ubican en torno al asunto al cual refieren, conformando puntos de referencia que, una vez unidos por las líneas que dibuja quien los recibe, producen una imagen más o menos parecida a la que seguramente tuvo en su ser quien creó aquellos enunciados por primera vez.

Esa idea me estremeció pues nunca antes había comprendido que, esas líneas imaginarias que se dibujan en el firmamento, esa constelación constituida por el esfuerzo creativo y perceptivo de quien observa, son revelación de una experiencia que está tanto en la mente como en el cuerpo, y que es ello lo que realmente constituye el conocimiento: una imagen, conexión entre pensamiento y emoción, entre intelecto y cuerpo.

Y si en la imagen está el conocimiento y es ella también el lenguaje del alma (Krebs, 1998), no es difícil comprender que el cuerpo es nuestra principal vía de experimentación y aprendizaje, de contacto con las emociones y elaboración (incluso intelectual) de nuestras percepciones del mundo y, por lo tanto, de la realidad.

Esto es algo que todos sabemos porque todos lo llevamos como vivencia cotidiana.

Desde aquel momento se me hizo imprescindible probar las ideas a través del movimiento, tanto como registrar mis percepciones sobre el papel, intentando traspasar el límite entre los conceptos y la experiencia, entre las ideas y el conocimiento. Mi fantasía ha sido la del explorador que sigue un antiguo mapa que indica la existencia de distintas señales en el camino hacia alguna figura final, la cual termina estando justo en el bolsillo del propio pantalón.

A todas luces, no estoy diciendo nada nuevo, pero desde este punto es más sencillo rescatar el valor de la imaginación creativa al servicio de la producción del conocimiento, la generación de un saber humano, dinámico, que no intenta constituirse en verdad universal por los siglos de los siglos, sino ser un punto de referencia en el ahora para un individuo particular, de carne y hueso, que se mueve en calles con nombres propios y escapa, a veces, de los cálculos estadísticos.

Por ello reivindico el salto de las ideas en el cuerpo, el intercambio de saberes a través del juego y el movimiento, la elaboración de nociones por medio de las descripciones y la narración de experiencias.

Todo ello fue y ha sido para mi una búsqueda intuitiva que apenas ahora empiezo a colocar en palabras. Por ello el teatro, el canto, el arte de la oratoria, la expresión, han sido para mi las vías predilectas para experimentar y conocer. Debo agregar aquí como fundamental, aunque hasta ahora no he tenido la dicha de probarlo sistemáticamente, el baile, la danza.

Me refiero a todas ellas como experiencia individual y contacto íntimo con otros en la medida en que entramos en una nueva dimensión de la realidad intersubjetiva, no las traigo a colación como actividades de espectáculo o ámbito para la proliferación de estrellas de la farándula. Son, desde el punto de vista aquí planteado, modos de contacto con la realidad externa, producto y complemento del mundo interior.

Considero fundamental por ello que todo individuo tenga contacto con algunas de estas manifestaciones del alma humana, como parte de un ritual, entrando en un contacto más íntimo con su propio cuerpo (y como consecuencia con el de los otros individuos en su entorno), generando de forma dinámica un conocimiento útil para su vida.

Todavía más: un profesional de la comunicación, desde esta perspectiva, está obligado a trabajar con sus vías de contacto con el mundo (su cuerpo, su voz, sus sentidos) para ser capaz de elaborar ideas, mensajes, conceptos, que constituyan verdaderos puntos de referencia para el descubrimiento colectivo (grupal o individual) de la realidad que todos compartimos.

De otro modo, ¿cómo se puede crear e interpretar el mundo en el cual vivimos?