Comunicación

Aprendizaje, Coaching, Comunicación, Creatividad

Comunicaciones de ALTO IMPACTO


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¿Qué significa lograr un alto nivel de impacto en nuestras comunicaciones? ¿Cómo podemos lograr los resultados que esperamos de nuestras interacciones?

Muchos de nosotros visualizamos y deseamos esa posibilidad, la de realizar presentaciones y desarrollar procesos de comunicación en los cuales generemos un alto impacto en los demás, logrando que se sumen a nuestros proyectos, nos den su apoyo o sencillamente compren nuestros servicios o productos. Por supuesto, existe una amplia gama de técnicas, podríamos decir infinita información disponible por fuentes diversas sobre cómo llevar una negociación exitosa, cómo persuadir, de qué manera vender con mayor eficacia, incluso a propósito de ser más influyentes y ganar amigos en nuestro quehacer diario.

Todo ese material es sumamente valioso y hace énfasis en metodologías bien organizadas, que han demostrado buenos resultados en su implementación. Desde mi punto de vista, el siguiente paso es también de gran importancia: es indispensable integrar todas esas técnicas con nuestros modos naturales de expresión, conectarlos profundamente con nuestra identidad de modo que lo más espontáneo y seguro para nosotros sea aquella forma de comunicación que más alto impacto genera.

Es allí donde considero que está el desafío mayor: en el desarrollo de la creatividad como vía para una expresión más genuina, la integración de nuestro ser para una comunicación coherente en lo roles que ejercemos en los ámbitos personal y profesional, en la fluidez y seguridad personal que se produce cuando logramos interacciones con base en nuestros valores.

La forma en que visualizo este proceso tiene como punto de partida el reconocimiento de mi propósito personal, lo que me servirá de guía para identificar los roles que juego en mi vida, como personajes en una trama que va desarrollando una narrativa íntima que nos puede llevar a la realización. A partir de allí, todos los elementos están dados para el entrenamiento expresivo sobre la base de las técnicas escénicas, aquellas que utilizan actores y actrices en el escenario, su puesta en juego nos permitirá realmente integrar todos los elementos técnicos de forma dinámica y completa, teniendo como resultado el aprendizaje de formas de comunicación para lograr mayor impacto e influencia.

Esto no es una fórmula mágica, tampoco una seria de trucos para comunicarnos mejor, se trata de un proceso sólido y profundo, basado en el aprendizaje significativo y vivencial, que constituirá un punto de referencia para continuar desarrollando las habilidades personales de expresión año tras año.

Comparto algunas recomendaciones para este recorrido:

  • Define tu propósito personal, en función del servicio que quieres brindar a los demás o el impacto que deseas causar en el mundo. Puedes crearlo en la forma de una frase concreta, descubrirlo como algo que ya estás manifestando en tus interacciones personales y profesionales, o incluso identificarlo como un impulso emocional o una certeza intuitiva. El modo en que el propósito se manifiesta depende de tus características personales y la forma en que procesas información.
  • Identifica los roles que juegas en tu vida, para darte cuenta que cada uno te exige formas distintas de expresión y habilidades de comunicación muy particulares. Seas padre/madre, gerente, director/directora, hijo/hija, profesor/profesora, facilitador/facilitadora, médico, en cada uno de esos roles hay exigencias que tú te impones o que provienen de las expectativas sociales generadas en torno a esos papeles. Al verlos con mayor claridad podrás afinar los aspectos base de su funcionamiento y ver qué partes de tu ser se conectan de forma más natural con cada uno de ellos. Hacer esta distinción es sumamente liberador.
  • Descubre tu narrativa personal, que es un contenido que no siempre hacemos consciente y nos guía de forma automática en una dirección que no siempre es la deseada. Tomar el control de nuestras comunicaciones interpersonales requiere comprender cuál es la historia que vamos desarrollando, al hacerlo consciente nos ponemos en posición de realizar cambios en ella y guiar nuestra narrativa hacia el lugar que queremos, lo cual fortalece todas nuestras interacciones y relaciones.
  • Practica nuevas formas de expresión y comunicación, de modo que amplíes tu rango expresivo y flexibilices la forma en que asumes tus interacciones con otros, para obtener los mejores resultados y sentirte a gusto con el proceso. Aquí es donde empiezas a fortalecer tu creatividad y espontaneidad -entendida como la respuesta genuina, que se da desde adentro, lo cual el otro percibe como una forma de comunicación poderosa-.

Si quieres saber más sobre esta metodología de trabajo o entrenarte para lograr una comunicación de ALTO IMPACTO puedes comunicarte conmigo o registrarte en este programa individual en el cual pondremos las técnicas del trabajo del intérprete escénico al servicio de tu expresión.

Coaching, Comunicación

Escuchar con Compromiso*


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Hablemos del papel de la escucha en un proceso de coaching.

Escuchar con compromiso implica, desde mi perspectiva, una intención, un tono particular para la escucha, que puede ser dinámico y transformarse, pero que está siempre presente en la sesión de coaching.

Me interesa mucho como esa intención cambia, porque su presencia no es protagónica pero sí constante, de modo que estará en segundo plano sosteniendo siempre toda la dinámica del diálogo entre el coach y su cliente.

A veces, la escucha tomará el control, sin que el coach pueda o deba hacer algo al respecto. Sencillamente se apoderará de toda la dinámica, y siendo invisible facilitará el fluir del relato y las reflexiones del coachee, posibilitando su transformación.

En otras ocasiones, se presentará con más claridad en la dinámica de la sesión, generando espacios en los que se pensará, se percibirán tensiones, ritmos y tonos. Así que podrá ser, en algunos casos, una herramienta.

Lo cierto es que es la escucha lo que permitirá al coach ver más allá de las palabras dejando de lado cualquier interpretación, percibir las sutilezas del lenguaje no verbal, recibir las sensaciones y emociones de la interacción, captar todos los flujos de información de aquello que se expresa en la sesión.

La escucha me conecta de inmediato con la idea de ser testigo e intervenir lo menos que me sea posible. Depende del rol que me corresponda en una sesión, puedo ser “invisible”, aunque los involucrados sepan que estoy allí; sencillamente percibo, con todos mis sentidos, lo que se está desarrollando, la narrativa del cliente y las interrogantes que el coach elabora. Me voy acompasando, andando con ellos en la exploración de posibilidades.

Escuchar también me permite comprender, no como un acto intelectual sino como una vivencia: comprendo cuando me conecto, incluso cuando no puedo explicar lo que está ocurriendo, entro en una dimensión de cooperación y evolución, andando junto al cliente hacia su propia liberación. Esto ocurre particularmente en el papel de Coach.

Como coachee, lo que produce en mi la escucha comprometida por parte del coach es un efecto de empoderamiento y una sensación muy clara de libertad. Yo soy el dueño de la sesión y por lo tanto mi propio maestro, mi propio guía. He sentido en una sesión que tengo autonomía para expresar cualquier idea o emoción, que puedo elaborar con total apertura mi pensamiento y sumergirme en las posibilidades que mi imaginación pueda generar.

Mientras escribo llego a la conclusión de que escucharnos con compromiso a nosotros mismos es sumamente valioso y realmente nos permite avanzar a otro nivel de experiencia, más completo quizás, de mayor realización personal.

Escucharme y escucharte es un riesgo.

Porque el hecho de abrir mis canales perceptivos a mi propia experiencia y a tu relato personal, es adentrarme en un mundo dinámico, de constante cambio, en movimiento sostenido, con desenlace impredecible.

La dinámica de la escucha concatena momentos con un sentido que se va creando en el devenir del encuentro. Así, se dibuja una narrativa concreta en el ahora y a cada instante se transforma por entero. Escuchar con compromiso es renunciar a lo que creía establecido porque dejo de encajar lo que recibo con mis creencias y opiniones, para realizar el acto de abandonar mis juicios y percibir ingenuamente lo que estás construyendo en el presente.

La escucha es también el camino de los poetas y de los músicos, es la salida ante cualquier desesperanza, es la página en blanco para volver a dibujar los sueños.

Por eso escuchar requiere de mucha valentía. Escuchar con compromiso exige una renuncia del ego, para ir en silencio a encontrar la propia voz que aguarda del otro lado, más allá de los conceptos y las pre-concepciones.

He empezado a experimentar eso al escuchar a mi hijo, a mi esposa, a mis compañeros de trabajo. Me sorprende todo lo que puedo percibir y todas las emociones que emergen de esa escucha. Recuerdo que alguna vez estuve abierto a esa información pero que luego aprendí a omitirla y llegué a olvidarla porque necesité adaptarme a unas formas y unos códigos ya establecidos.

Escuchar es también recordar.

Ahora que les escucho, entro en un espacio-tiempo de silencio. Aguardo a comprender, espero la señal para el movimiento.

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* “Escuchar con Compromiso” es una Maestría de la International Association of Coaching (IAC), que estudiamos en la International School for Coaching and Human Development (ISCD). 

Aprendizaje, Comunicación, Espiritualidad

De la duda al amor


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¿Por qué percibo y manifiesto duda?

Por los cambios constantes que experimento en mi vida, porque comprendo que mi percepción de la realidad es relativa a mi sistema de creencias, porque cualquier opinión puede ser tan válida como la mía.

El hallazgo es relevante y común a todos los seres humanos: no hay certezas en este nivel, lo que hay es un juego subjetivo de interacciones que van delineando eso que llamamos realidad. Pocas cosas están bajo nuestro control, sobre todo si pensamos en los elementos externos: las personas, las circunstancias, los hechos.

Lo que ocurre se escapa de nuestras manos, no responde a nuestros deseos necesariamente (si lo hace, es generalmente una coincidencia), es un imposible predecir los acontecimientos. No quiero decir que no tengamos influencia sobre lo que ocurre en nuestras vidas, sólo afirmo que no es una influencia absoluta, entre otras cosas porque tenemos solamente una visión parcial (subjetiva) sobre las cosas.

Entonces, la duda me caracteriza cuando pongo mi energía afuera. Cuando intento calcular el próximo paso, comprender cabalmente la forma en que alguien más está actuando o comunicándose, predecir el devenir de una serie de acciones que generalmente terminan sorprendiéndome. Si mi foco está allá afuera, la duda me asalta y sólo puedo tener la certeza de que la seguridad es una ilusión. Desde esa experiencia, no puedo estar seguro de nada.

Mi vivencia de los años recientes me confirma esta afirmación: todo lo que daba por sentado, mis relaciones y espacios habituales, se ha transformado profundamente y nunca volverá a ser lo que fue. Además, he tenido la oportunidad de conocer diversas culturas y experiencias vitales, incluso de personas refugiadas que han dejado todo atrás para resguardar sus vidas y reconstruir su existencia en territorios desconocidos. Ello me ha llevado a comprender que no hay seguridad, que las certezas son pasajeras y que todo cambia constantemente.

¿Dónde está la respuesta a esta duda? ¿Existe algún ámbito de seguridad?

Hoy mi propuesta es que miremos dentro de nosotros. Solamente en el ámbito interior existe un espacio donde la duda se disuelve y aparece alguna certeza. Ella no es del pensamiento, aunque la mente se alinea cuando logramos esta conexión; tampoco es del ámbito emocional, aunque ellas fluyen con ligereza cuando entregamos la pretensión de control; se trata de la experiencia del amor.

Cuando conecto con el amor por mi esposa, mis hijos, mi madre. Cuando me entrego a la experiencia del amor por la vida y la comunicación con otros. Cuando reconozco que este proyecto llamado realidad me sobrepasa y que desde el lugar que ocupo sólo puedo brindar servicio y ofrecer mis dones a los demás. En este momento la duda desaparece, los pensamientos cobran claridad y todos mis recursos se concentran en una intención clara, relativa al ser y plena en acción.

Hoy esta es mi respuesta: el amor.

Aprendizaje, Coaching, Comunicación, Creatividad, Escena, Psicodrama

Hace surgir posibilidades


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Una Maestría de la International Association of Coaching (IAC) que mueve a la expansión en el ejercicio del Coaching

La definición de esta maestría es “crear un ambiente que permita que surjan ideas, opciones y oportunidades”. Podemos interpretarla entonces como una invitación a la expansión, a ver más allá de lo que creíamos inicialmente eran las posibilidades disponibles.

Se trata entonces de facilitar, en todo lo que nos sea posible desde el rol de Coach, las condiciones para la expresión comprometida del cliente y la exploración de rutas de acción factibles, creativas y atrevidas. Estamos aquí tentando a lo nuevo, a conductas no habituales.

Por eso el elemento principal de esta maestría es, justamente, la creatividad. Desde la mirada del psicodrama y los planteamientos de su creador, Jacobo Levi Moreno, esto está estrechamente relacionado con la espontaneidad; con la capacidad del cliente para ser espontáneo, lugar desde el cual crear aquellas nuevas posibilidades.

¿Qué entendemos como espontaneidad desde esta mirada? Se trata de la habilidad de una persona a actuar desde su conexión interna con la circunstancia externa, dicho de otro modo, la respuesta más adecuada en función de las condiciones o circunstancias dadas, considerando los deseos, emociones y pensamientos de quien acciona.

Esta interpretación de la espontaneidad nos lleva a imaginar una suerte de equilibrio entre el fuero interior y la circunstancia exterior, como dos mundos profundamente imbricados sobre los cuáles hay que dar una mirada consciente. De la comprensión y claridad sobre la situación, surgirá entonces la acción más espontánea, integrando también la dimensión emocional, como ya hemos dicho.

De los actos de espontaneidad, incluyendo al lenguaje, se construye la creatividad y por lo tanto la capacidad de expansión. Se posibilita entonces el traspaso de barreras, la ampliación de lo que conocemos como zona de confort para llegar a la zona de aprendizaje e incluso hasta la zona mágica, donde la transformación personal se produce.

Pero ¿cómo llegamos, en la sesión de coaching, a generar las condiciones para que del cliente emerjan ideas, opciones y oportunidades? ¿De qué forma se facilita la ampliación o multiplicación de posibilidades de acción? ¿Cómo apoyar la expansión de la conciencia del cliente y el traspaso de barreras?

En primer lugar, hay que decir que se trata de un proceso y a la vez del resultado de una dinámica que se desarrolla a lo largo de la sesión o sesiones. Lograr esta apertura tiene su base en la confianza y para ello tanto el entorno, como la apertura manifiesta en el coach, son fundamentales.

En segundo término, como Coach, es importante considerar diversos escenarios y multiplicar la mirada sobre las situaciones expresadas y no expresadas. Más allá de lo ya dicho existen posibilidades no manifestadas, a las cuáles se puede ingresar si se mantiene la confianza en ello.

Con esto queremos apuntar a la libertad que debe generar todo Coach en su cliente, para que este desarrolle su capacidad de mirar, identificar o incluso generar alternativas de acción frente a una situación concreta. Desde este espacio de libertad, se puede invitar y provocar, se puede impulsar la exploración.

En tercer y último lugar, quisiéramos mencionar la solidaridad implícita en la relación del Coach con su Cliente: un vínculo que les permite caminar juntos hacia lo desconocido.

Algunas técnicas desde la mirada psicodramática

Quisiéramos aportar algunas técnicas psicodramáticas[i] que pueden inspirar formas de promover la creatividad necesaria para “hacer surgir posibilidades”. Se comparten a modo de referencias, pero no se sugiere su aplicación directa sin un entrenamiento previo extenso, para el conocimiento profundo de las mismas.

  1. La creación de escenas. Se trata de abordar la situación propuesta por el cliente a partir de las escenas vinculadas a la misma, encontrando la narrativa presente y los personajes involucrados. De este modo se pueden identificar y explorar opciones como escenas temidas, escena deseadas, escenas imposibles, entre otras.
  2. El reverso de roles. El juego de roles permite que el cliente tome el lugar de personas o elementos relacionados con el quiebre que viene trabajando, para explorar la situación desde otras perspectivas. Este ejercicio es sumamente clarificador y abre un sinnúmero de posibilidades, al permitir al cliente clarificar la visión que otras miradas tienen sobre una misma situación. De este modo se desbloquea la creatividad.
  3. Soliloquio. Se pide al cliente que exprese libremente cualquier idea que pase por su mente, incluyendo la verbalización de sensaciones y emociones presentes. De alguna forma la invitación es a decir lo que no se dice, expresar aquello que se esconde o se reprime. El soliloquio no va dirigido a otra persona, es la manifestación libre de la voz interior o del pensamiento.
  4. El Aparte. Hacer un “aparte” puede ser similar al soliloquio. Es cuando le pedimos al cliente por un momento que salga de la situación y se permite expresar el pensamiento paralelo presente o las emociones en movimiento frente a lo que se está abordando.
  5. Entrevista en rol. Con esta técnica podemos explorar lo que el cliente cree que otra persona piensa sobre una situación concreta. Para ello, asume el rol del otro (su jefe, su esposa, un amigo, o incluso un objeto, una emoción, personificándola) y desde allí responde a las preguntas que propone el Coach.

Como puede verse, todas estas técnicas multiplican las posibilidades e impulsan a la creatividad del cliente, facilitando el camino hacia más allá de la zona de comodidad. Por supuesto el éxito en su abordaje o aplicación dependerá de la confianza que sienta el cliente para expresarse con libertad, así como la seguridad que perciba de su propia capacidad para encontrar alternativas de acción novedosas, que trasciendan sus respuestas habituales.

“Hacer surgir posibilidades” es la maestría que aborda una de las razones y principales compromisos éticos de la disciplina del coaching, porque afirma que en la relación e interacción entre cliente y coach se puede trascender lo conocido y explorar más allá de lo imaginable.

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[i] El Psicodrama es una técnica psicoterapéutica y educativa, creada por el Dr. Jacobo Levi Moreno, que consiste en que las personas representan escenas en grupo, para abordar situaciones de conflicto interno o externo, con el propósito de tomar conciencia de los elementos involucrados, así como identificar y practicar formas de abordarlos y superarlos.

Comunicación, Creatividad

Expresión auténtica para la paz


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Hay una relación estrecha entre la capacidad de comunicación y el entendimiento entre las personas. Si un conjunto de individuos aprende a escuchar con atención y expresar sus necesidades e inquietudes, hay muy altas posibilidades de que mejore su relación y su convivencia sea pacífica. De modo que la relación entre una buena comunicación y la paz parece ser evidente.

Otro asunto relevante es la identidad, aquello que somos, la forma en que nos percibimos y nos presentamos al mundo. Poder manifestar libremente esa identidad, sintiéndonos seguros, es otro elemento fundamental para la paz. Esta pieza completa la ecuación: una expresión auténtica abre la posibilidad de una conexión más completa entre las personas, mayor entendimiento. Esto solamente es posible si todos tenemos la misma capacidad y libertad de expresarnos tal y como somos, o tal y como queremos hacerlo.

Es cierto que existen obstáculos externos para una expresión auténtica, o que ciertos modos expresivos pueden ser señalados, discriminados o rechazados. Sin embargo, en estas líneas quiero referirme a las barreras o tensiones internas que merman la autenticidad y como ello va afectando nuestra capacidad expresiva, de comunicación, en otras palabras de contacto con los demás.

Es posible que generemos juicios sobre la persona que somos y nuestra forma de expresión. Quizás a muchos nos ha pasado vernos en un video o una fotografía y sentir desagrado por nuestra imagen, o rechazar el tono de voz que percibimos cuando nos escuchamos en una grabación, incluso podríamos juzgar nuestro aspecto físico frente al espejo. También es posible que identifiquemos un aspecto personal que nos desagrada, de modo que en nuestra vida cotidiana hacemos grandes esfuerzos por ocultarlo o disimularlo, teniendo como resultado una forma de comunicación forzada y poco natural, que genera desconfianza en los otros.

Por más pequeño que sea el bloqueo interno, se produce un nivel de tensión que afecta nuestra fluidez y naturalidad, que deforma nuestra espontaneidad y disminuye el impacto que podemos tener con nuestras expresiones. Algunos más, otros menos, todos podemos reconocernos en esta forma de funcionamiento y compartimos por igual el desafío de abrirnos y ser auténticos.

Así como la libertad y el espacio para una expresión auténtica conduce a la armonía y la paz, una expresión cargada de tensiones y forzada lleva al conflicto y la violencia. Por ello se hace fundamental comprender este mecanismo y atenderlo en nosotros mismos, hacernos responsables por los juicios que estamos emitiendo y desarrollar la confianza suficiente para comunicarnos de forma genuina y flexible.

Esto puede hacerse en un nivel concreto y con aplicación práctica, abordando la imagen que tenemos de nosotros mismos y permitiéndonos expresar eso que somos en los distintos roles que jugamos en la cotidianidad. Siendo padres o madres, profesionales de un área, parejas, hijos, hermanos, expertos en un campo del conocimiento, practicantes de algún oficio, todos tenemos múltiples espacios y maneras de comunicarnos, en función de un papel determinado, un contexto y una circunstancia. Una primera revisión puede desarrollarse identificando aquellos espacios en los que me siento más cómodo, en los que creo ser más auténtico; en igual medida aquellos en los que no me siento natural o relajado, los que menos se parecen a mí.

De este modo puedo fortalecer aquellos roles que siento me dan más libertad, así como aprender de aquellos en los que me siento tenso o forzado al flexibilizar mis formas expresivas. En cada parte del proceso, la adaptabilidad y la apertura son fundamentales.

La paz empieza en nosotros mismos; la autenticidad es una decisión personal, también una señal de respeto a quienes somos, a lo que es nuestra identidad. Una forma de crear espacios más armónicos y crear encuentro real, es siendo más auténticos, es permitiéndonos manifestar quienes realmente somos, para que los otros sientan la misma confianza y se sumen desde sus propios espacios a un encuentro genuino.

Aprendizaje, Comunicación, Creatividad

Liberar la expresión: cuatro claves


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Es cierto, queridos amigos, he pasado por un tiempo de silencio. Reza un dicho popular “en casa de herrero, cuchillo de palo”, palabras que expresan de una manera sencilla lo que he experimentado durante la segunda mitad del 2017: tanto trabajar en comunicación ha hecho que deje de lado una parte de mi expresión personal, que la producción de textos en torno a las ideas y el desarrollo de reflexiones sobre los procesos de interacción humana cesara momentáneamente.

Ha sido un silencio interesante y necesario, impuesto en parte por las circunstancias. No crean que es algo que ha pasado solamente en los 6 meses recientes, en realidad es algo que viene moviéndose desde hace más de 3 años, cuando me convertí en un migrante e inicié una nueva etapa profesional. La vida ha dado para mi un vuelco inmenso desde ese instante que ahora se ha convertido para mi en un hito, un punto de quiebre con todo lo anterior y en muchos niveles, aunque por supuesto no en lo esencial.

Las vivencias van sumándose en mi interior, ofreciéndome una perspectiva más amplia de la vida y de lo que implica la comunicación humana, con el aspecto cultural en el centro. La diversidad que me ha sido dada en conocer, así como las múltiples oportunidades para desarrollar talleres y charlas a favor de la armonía y la paz, del entendimiento y la integración, han cobrado para mi un valor cada vez mayor.

Por esto hoy, en mi última publicación del año 2017, quiero compartir con ustedes algunas ideas que considero clave para el mejoramiento de nuestra capacidad de comunicación y entendimiento con otros, como un obsequio y una muestra de agradecimiento por lo aprendido en los meses recientes. Para mi esta es una base útil para la liberación de nuestra expresión:

  1. No todo depende de nuestra voluntad. Es evidente pero muchas veces pretendemos que estamos en total control de lo que hacemos y lo que nos sucede. La mayor parte del tiempo, esta ilusión de control, la idea de que como individuos decidimos nuestro destino y determinamos nuestra suerte, produce fuertes tensiones y malos entendidos con los otros, pues esperamos que ellos actúen de acuerdo a nuestro criterio, respondan de una manera determinada y sigan por el camino que en nuestra mente hemos creado para ellos; esta tensión nos limita y coarta nuestra libertad expresiva. En cierto sentido, negamos la realidad de que hay fuerzas en pugna en el marco de nuestra realidad, voluntades que se contraponen a la nuestra y que juntas producen un movimiento que no está completamente bajo nuestro dominio. En la medida en que aceptemos esto, nos haremos más tolerantes y comprensivos, primero con nosotros mismos y luego con los demás, lo que aumentará la eficacia de nuestras interacciones y, paradójicamente, hará que aumente nuestra influencia, pues sabremos reconocer con más sabiduría la tendencia que llevan los acontecimientos, así como las posibilidades de adaptarnos o responder a ello.
  2. Escuchar, escuchar, escuchar. Esta clave es constante en mi trabajo y en mis textos, en los procesos de comunicación humana el aspecto central no es el habla o la producción de contenido, sino la percepción o escucha. Saber recibir, esperar, procesar la información que percibo y luego producir algo nuevo con ello, es el ejercicio donde la comunicación cobra su ideal nivel de creatividad, de generación de algo de valor para mi y para otros. Porque todo acto de comunicación, que es cooperación, es en realidad una acción creativa que transforma las percepciones y por lo tanto la realidad.
  3. Somos responsables de lo que comunicamos y generamos. Que no todo dependa de nuestra voluntad, como expresé anteriormente, no significa que no tengamos nada que hacer y que debamos entregarnos de manera pasiva a los acontecimientos. En realidad, hay mucho que está en nuestras manos, porque somos seres creativos y creadores. Nuestra fluidez emocional, el respeto que mostramos por nosotros y los demás, el balance en nuestra expresión, la comprensión que podemos alcanzar, todos son elementos fundamentales y están en el campo de nuestras decisiones voluntarias.
  4. El desbalance es una constante. Porque buscamos equilibrio y armonía, el desbalance es inherente a la existencia humana. Cualquier expresión, movimiento de nuestro cuerpo o gestos para acompañar una idea, el sonido de nuestra voz o la articulación de las palabras, constituye un juego de pérdida de equilibrio para generar el movimiento que produce la expresión. Por ello es esencial la noción del desbalance, en la medida que buscamos volver a un punto en el cual todo vuelve a su centro para retornar al movimiento al segundo siguiente y así sucesivamente, en el marco de nuevos encuentros. Esto constituye la dinámica de la comunicación, que puede entenderse como un ciclo que evoluciona.

Todo lo que comparto hoy con ustedes ha surgido además de mis propias inquietudes por el tiempo de silencio en este espacio, por la confrontación que se produce en mi interior por el deseo de decir más, de compartir y aprender en este ejercicio, de seguir apostando por una comunicación para la paz y el encuentro humano, para la generación de armonía y entendimiento en el mundo.

Este año muchos me han inspirado, me han acompañado sin saberlo porque he sido espectador de sus logros, de sus aciertos, de su apertura, del surgimiento de su ser verdadero para compartir aquello que les apasiona y en lo que florecen con toda su luminosidad. Es a todos ellos, a todos ustedes, a quienes dedico este deseo de un feliz año lleno de afecto y esperanza y un 2018 de potencialidades y descubrimientos.

Gracias por estar, por comunicar, por compartir.

Comunicación, Propósito

Una comunicación efectiva es una comunicación con propósito


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Existen distintos niveles de objetivos cuando hablamos del proceso de la comunicación humana. Las personas involucradas en cualquier interacción tienen intenciones diversas, desde las más simples como dar una buena impresión, hasta las más complejas como lograr el éxito en un proceso de negociación. Este continuo de finalidades es además dinámico, al cambiar durante el intercambio simbólico que se produce entre dos o más individuos.

Cuando tenemos situaciones de comunicación: una presentación oral, una oportunidad para dar y recibir feedback, una negociación u otros, nos fijamos en los objetivos más inmediatos. Generalmente nos enfocamos en aquello que queremos lograr u obtener del otro, nuestro interlocutor se ubica en el centro de nuestras intenciones y vamos a su encuentro con claridad con respecto a la forma en que deseamos impactarle. Esperamos de ellos, con quienes nos comunicamos, una respuesta o reacción determinada.

Esto es de suma importancia, sin embargo estamos perdiendo con ello una dimensión completa del acto comunicacional y que está relacionada con aquello que queremos lograr en nosotros; este ámbito es también complejo y de múltiples niveles. Intento explicarlo a continuación:

  • De cómo quiero conducirme: un primer objetivo que seguramente nos planteamos al comunicarnos con otros, es el de conducirnos de cierta manera. Esperamos expresarnos con fluidez y seguridad, poder responder a todas las interrogantes que puedan surgir, mantenernos serenos de modo que nuestro impacto sea el mayor posible. Nos imaginamos las mejores posibilidades relativas a nuestro modo o estilo de comunicación, tal vez incluso lleguemos a suponer algunos escenarios adversos si fallamos en lo que pretendemos.
  • De lo que espero lograr conmigo: quizás no nos planteamos regularmente un objetivo para nosotros al enfrentar situaciones de comunicación, pero colocar nuestro foco en ello puede hacer más eficiente cualquier presentación que realicemos o interacción que desarrollemos. Podemos pensar en aspectos sumamente específicos como proyectar mejor la voz, manejar de manera adecuada el movimiento de las manos, lograr mejores matices; esto otorga mucha fuerza a nuestra expresión y nos ofrece un elemento claro en el cual colocar nuestra energía.
  • De mi propósito e identidad: a todos nos moviliza un propósito mayor, una intención que tiene influencia en todo lo que hacemos. Se puede construir de muchas formas: como vocación, como identificación con nuestra profesión u oficio, como descripción de lo que somos, como objetivo de nuestra vida. Más que respuestas específicas, en este nivel lo relevante es plantearse la pregunta. ¿Hacia dónde dirigiremos nuestra energía? ¿Con qué queremos coopera en nuestra existencia diaria? ¿Cuál es el impacto mayor que esperamos tener con nuestro trabajo? Todo ello está relacionado con nuestra identidad y con ese propósito más alto que nos inspira.
  • De mis valores: Todo lo anterior es alcanzado por lo que se encuentra en la base más profunda: nuestros valores. Ellos constituyen el ámbito de lo inamovible, de lo irrenunciable. En cualquier situación, incluso las más extremas y desafiantes, los valores nos sirve de guía clara y firme.

Al trabajar sobre nuestra capacidad de comunicación, para mejorar nuestro desenvolvimiento expresivo y de relación, debemos no solamente considerar los elementos técnicos de elaboración del discurso, manejo de la voz y el gesto, el lenguaje corporal, entre otros; también es vital abordar lo relativo a la claridad del propósito, en todos sus niveles y ámbitos.

Considerar el objetivo inmediato no es suficiente, dado que ello está influenciado por los objetivos de largo plazo, relacionados con nuestros valores, identidad y proceso de aprendizaje. Como puede verse,  la efectividad en la comunicación no solamente depende del impacto que tenemos en nuestras audiencias o interlocutores, depende también del impacto que cualquier interacción tiene sobre nosotros mismos.

La claridad de propósito para lograr una comunicación más efectiva, requiere de un ejercicio diario con la intención de fortalecer nuestra identidad y valores, así como reconocer cuál es el propósito mayor que impulsa nuestro estar y actuar en el mundo.

Aprendizaje, Comunicación, Propósito

¿Cómo te comunicas?


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Recientemente he vuelto a reflexionar sobre mi forma de procesar información y comunicarme con otros. Siempre he creído que esta reflexión es crucial, para comprender por qué funcionamos de una manera y de qué forma podemos ser más efectivos en nuestras dinámicas de interacción.

Muchas de las dificultades que enfrentamos al comunicarnos con otros, especialmente con quienes son nuestros afectos más cercanos, se producen por estas diferencias en la manera de percibir el mundo y expresarnos en él. En mi caso, priva generalmente la intuición y la conexión emocional, lo que implica relatividad y estructuras dinámicas; otros en cambio, pueden estar más cómodos organizando la realidad a través de su pensamiento, estableciendo categorías para las experiencias y comunicando lo que perciben como una verdad.

Claro que no somos totalmente una cosa u otra, esto es solamente una parte del complejo entramado de mecanismos que dentro de nosotros funcionan, así como uno de los niveles de reconocimiento y desenvolvimiento de la interacción humana. Así que, en cierto modo, estoy simplificando; sin embargo, de un ejercicio como este se obtiene mucho valor.

Porque de nuestro estilo y formas de percibir, procesar estímulos y expresarnos, depende todo en nuestras vidas: el establecimiento de relaciones, la fluidez de nuestro trabajo en equipo, los modos de ejercer el liderazgo, la toma de decisiones, los ritmos, la expresión de opiniones o percepciones, la comprensión de lo que los otros nos comunican, la capacidad de dar y recibir feedback, la lista no tiene fin.

Esta es la razón por la que vuelvo una y otra vez a estas preguntas esenciales: ¿Cuál es mi forma de estar en el mundo? ¿Cómo percibo la realidad? ¿De qué forma proceso información? ¿Cuál es mi manera predominante de comunicarme con otros?

Las respuestas a estas preguntas me permiten identificar dónde necesito poner más atención, cuáles aspectos de una situación tienden a escaparse a mi percepción, cuáles elementos capto con mayor facilidad y rapidez que otros, cómo puedo presentar mis ideas y visiones para que sean mejor recibidas en mi ámbito profesional y en mis espacios privados. Estas interrogantes y sus respuestas son el inicio de un importante proceso de desarrollo en mis habilidades de comunicación.

Recomiendo sinceramente que te hagas estas preguntas e intentes responderlas de la forma más honesta, e incluso podrías conversar con personas allegadas para que te den feeedback acerca de cómo te perciben; luego puedes armar el rompecabezas con todas esas piezas, dado que no siempre es fácil percibirnos con claridad a nosotros mismos.

Haz la prueba, descubre más acerca de ti, es el primer paso para desarrollar nuestras capacidades de comunicación personal.