Comunicación

Comunicación, Expresión Oral

COMUNICAR: La conexión primero


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Para poder comunicarnos mejor hay que lograr realizar una afirmación interior: conectar con una motivación propia y permitir que ello movilice nuestra percepción en grado tal, que aparezca claramente esa necesidad de interactuar con otros para que compartan nuestra visión.

De esto se trata realmente el acto de comunicación: conexión. Creemos que los efectos de persuasión, impacto, elocuencia, son todos consecuencia de un compromiso verdadero con aquello que decimos y a quien se lo decimos. La mayor búsqueda, la que tiene más sentido, es la de ser genuino, lo que implica responder desde adentro.

Con frecuencia se insiste en los efectos del acto de comunicación, de modo que los entrenamientos para oradores o presentadores se centran en la forma, lo cual por supuesto resulta muy útil: trabajar la voz, el gesto, la postura, el ritmo. Todo ello es necesario y cuando está bien abordado produce notorios avances.

Pocas veces sin embargo se complementa este trabajo o se aborda lo que consideramos todavía más relevante: la motivación, el reconocimiento de un propósito, la identificación del propio estilo de expresión y la consciencia sobre el nivel de responsabilidad que implica comunicarnos mejor.

Es interesante sin embargo que no se puede trabajar un ámbito sin movilizar el otro, de modo que aun cuando solamente entrenemos la forma, o nos esforcemos únicamente en mejorar el uso de nuestro instrumental expresivo (voz y cuerpo), estaremos de todas maneras afectando otros elementos de nuestra percepción y experiencia subjetiva (autoestima, seguridad personal, claridad, empatía, espontaneidad).

El peligro está en que si sólo se insiste en los elementos de la forma, el camino es mucho más largo, repleto de dificultades y los efectos difícilmente serán duraderos, además de la tensión que se genera en cualquiera cuando intenta hablar o realizar una presentación siguiendo una lista interminable de indicaciones técnicas.

Cuando se trabajo de manera directa sobre los elementos de la conexión, el propósito y la motivación sin embargo, la forma adecuada de expresión parece llegar por sí misma, sin presiones innecesarias, como si ese conocimiento está alojado en el cuerpo desde el nacimiento. La forma necesaria (la voz, el gesto, el ritmo, la mirada, el cuerpo) aparece cuando existe una verdadera necesidad de comunicación.

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Comunicación, Lo corporal, No Verbal

Cuerpos sin Límites


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A lo largo de mi vida me enseñaron que a medida que pasaban los años, mi cuerpo iba perdiendo la capacidad de alcanzar determinadas condiciones físicas. Para tener un split, tenía que haber aprendido a los 7 años, como mucho; para tener un arco flexible (espalda muy curveada), tuve que haber hecho gimnasia desde niña; para correr grandes distancias, tenía que haber corrido en algún equipo desde los 10 años; para pararme de manos, casi tenía que haber pasado la vida entera de cabeza, entre muchas otras cosas.

Desde niña quise ser gimnasta, pero cuando finalmente tuve los medios para aprender alguna disciplina, ya había pasado los 20 años de edad. Según la información que manejaba, no tenía posibilidad alguna de practicar nada de lo que quería hacer: danza contemporánea y acrobacias. Sin embargo, hurgué en mi cofre de deseos y tomé la decisión de intentar con el baile flamenco. Gracias a las circunstancias y a mi empeño en aprender a bailar lo mejor posible (tomando en cuenta todos los límites que supuestamente tenía a nivel físico), los años me llevaron a soltarme más y más.

Cumplidos los 28 años y formando parte de una compañía de flamenco emergente en Venezuela, tuve la oportunidad de ver mi primera clase de preparación física para el baile contemporáneo. Después de varios meses de práctica y toda la motivación de mi profesor, experimenté y supe que todo lo que había creído sobre mi cuerpo era una gran mentira. No sólo había mejorado mi resistencia física, sino que también estaba alcanzando nuevos niveles en mi flexibilidad. Mi cuerpo empezaba a moverse de manera distinta y sentí la “amplitud” que estaba adquiriendo.

Curiosa, comencé a leer, a preguntar y a documentarme y entonces aparecieron nuevos maestros, nuevas lecciones y nuevas disciplinas que practicar. He conocido personas rehabilitadas de accidentes que hoy tienen mejores condiciones físicas y recorren mayores distancias que ayer; personas mayores que mantienen un equilibrio envidiable durante una clase de yoga;  mujeres que en su vida habían asistido a una clase de ballet y hoy en día tienen un hermoso split; y muchos otros casos parecidos y sorprendentes. Personalmente, con el paso del tiempo he ido rebasando muchos de esos “límites”, permitiendo que mi cuerpo sea tan fuerte y ágil como lo desee.

yoga-menopausiaLo más maravilloso de esta experiencia que ha marcado la última década de mi vida, es que no solo he alcanzado grandes niveles de satisfacción y realización personal, sino que he aprendido mucho más sobre mí misma y sobre todo, he aprendido de mi propio cuerpo: cómo me habla, cómo se comunica conmigo, qué necesita y cuándo lo necesita. Este conocimiento se evidencia también en mi manera de entender mi entorno y de comunicarme con él.

Hoy en día, estoy convencida de que no existen límites físicos reales, ni por edad ni por condiciones corporales. Nuestros cuerpos no conocen los límites. Éstos están en nuestras mentes. Lo único que debemos hacer para alcanzar los niveles que queremos, es entrenar día tras día, para ir desarrollando y mejorando las capacidades que ya tenemos, pero que damos por perdidas.

En conclusión, se trata de un trabajo diario en el que el cuerpo le dice a la mente “sí puedo”, y no viceversa. Es decir, debemos dejar que sea nuestro cuerpo el que hable. Luego de haberlo escuchado y contando con su apoyo, podremos decirle al mundo absolutamente todo lo que queremos y del modo en que lo queremos.

Comunicación

Comunicar espacios de convivencia


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Hoy se ha renovado dentro de mi la idea de crear y expandir espacios de solidaridad, convivencia e inclusión. Esta vez ha ocurrido a través de la campaña de la ONG RET Internacional, con su mensaje “Lo que nos Une”.

Creo firmemente que estas nociones tienen una vida propia, y que nos alcanzan cuando tenemos la apertura necesaria para captarlas e involucrarnos, en cierto nivel, con su realización.

Como una flecha de cupido, esta necesidad de abordar y difundir un mensaje de paz y mayor responsabilidad social se me ha clavado en el pecho. Es lo que desde el fondo le da sentido a todo el trabajo que hacemos.Jóvenes La Cañada

A veces esto se olvida y se cree que saber comunicarnos con otros en el ámbito personal u organizacional, cara a cara o con mediación tecnológica, tiene como propósito vender y posicionar. Pero esto es solamente cierto en un nivel, porque si ampliamos la perspectiva nos daremos cuenta de que todos estamos involucrados en un proceso que puede conducirnos a vivir mejor, en armonía y plenitud.

En el cuadro mayor estamos todos buscando, y compartimos la necesidad de espacios de paz, donde sea posible la realización personal, la evolución de la sociedad, el desarrollo de una conciencia de cuidado de nosotros, de los otros y del medio ambiente.

Esta es entonces la misión: generar, crear, impulsar, ayudar a sostener, espacios seguros para los seres humanos, nuestro compartir consciente y cercano, en respeto y conexión. Si producimos esos espacios de encuentro, virtuales y presenciales, se facilita la producción de iniciativas hacia una mejor calidad de vida.

Iniciemos entonces la promoción y la búsqueda de estas posibilidades. Mira como ejemplo esta campaña LO QUE NOS UNE.

Aprendizaje, Comunicación

4 errores del aprender a expresarnos


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La conciencia sobre nuestras tensiones, movimientos emocionales, bloqueos, prejuicios, sigue siendo la mejor forma de avanzar en los procesos de comunicación en los que participamos. No hay forma de aprender a expresarnos mejor, de alcanzar los más altos niveles de conexión y de persuasión, que el conocimiento de nosotros mismos.

Este es un hecho muchas veces minimizado o menospreciado, porque la frase que reza “conócete a ti mismo” se toma a la ligera, cuando lo cierto es que esconde una gran sabiduría. Por eso quisiera hoy compartir con ustedes algunos errores típicos del aprendizaje en comunicación humana (oratoria, expresión, trabajo de la voz y afines) que son difíciles pero no imposibles de superar:

1. Separar lo técnico de lo ético.

Muchos talleres de oratoria, cursos para mejorar la capacidad de comunicación con otros, se enfocan exclusivamente en lo técnico, prometiendo aquello que no pueden garantizar. Basan todo su trabajo en “tips”, lo que se presenta como una forma rápida de mejorar las habilidades expresivas e impactar a otros en muy corto tiempo.

En general, no puedo afirmar que sea siempre, estos “atajos” son un engaño, y tienen un efecto de muy corto plazo. Además cuando un instructor o facilitador se enfoca sólo en la forma, haciendo indicaciones externas sobre cómo pararse, cómo mirar, qué tipo de palabras usar, sin ningún proceso que le sustente, lo que produce en el participante o cliente es tensión, que puede ir en aumento en la medida en que se intenta controlar el conjunto de elementos que intervienen en el acto de comunicación cara a cara.

No existe técnica sin ética, esto es: sin la reflexión sobre nuestro lugar en el mundo, la relación con otros y qué esperamos aportar o alcanzar al desarrollar nuestras habilidades de comunicación.

2. Creer que conocer es lo mismo que saber hacer.

Mejorar nuestra expresión es un proceso de entrenamiento, similar al que se requiere cuando queremos desarrollar una nueva competencia. Es imprescindible invertir tiempo de entrenamiento consciente, como si se tratara de un músculo. De modo que conocer una técnica, leer sobre ella en un libro, es el primer paso necesario, pero el proceso no debe terminar allí.

El desafío siempre será encontrar los espacios para, por cuenta propia, entrenar la expresión.

3. Fantasear con la idea de controlar a otros.

Me ha tocado numerosas veces acompañar a clientes que inicialmente desean controlar a otros, o se plantean objetivos muy externos que no en general no conducen a un buen proceso ni adecuada resolución.

Si el propósito está colocado en un efecto en extremo externo, como desear que los otros (compañeros de trabajo, miembros del equipo, supervisores o supervisados, amigos, pareja) hagan exactamente lo que yo deseo, se está partiendo de un imposible y seguramente de no corregir se generará frustración al no alcanzar los resultados esperados.

4. Sobrestimarse o subestimarse.

Creo finalmente que es muy importante trabajar con el propio ego. En general concibo que fenómenos como el miedo escénico o el exceso de confianza son distracciones, juegos internos que nos sacan del verdadero objetivo de un acto de comunicación.

El interactuar con otros lleva implícito la intención de cooperar, coordinar, comprender, colaborar; todos desafíos que requieren de mucha energía para ser alcanzados, aunque muchas veces los damos como alcanzados antes de tiempo. En este sentido, es crucial no permitir que el ego interfiera con un juego de comparación con otros.

Atajos como “piensa que nadie más sabe de esto como tú” o “imagina que la audiencia está desnuda”, son juegos que no recomiendo, o en todo caso sólo podrían ser utilizados en un caso concreto en donde sean realmente un recurso para un obstáculo particular, nunca son vías universales.

El ego tiene su lugar por supuesto, es el elemento que nos permite de forma consciente presentar y defender nuestra perspectiva en el proceso de comunicación, pero sugiero que siempre estemos muy conscientes si estamos comparándonos ya sea que nos creamos mejores o peores que otros (es el mismo juego), para colocar esa tendencia de lado y poner nuestra energía en el acto de comunicación.

Aprendizaje, Comunicación, Creatividad

NUEVOS CAMINOS para comunicarnos


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Como seres humanos, durante toda nuestra vida tenemos la oportunidad de explorar el mundo y probar cosas que jamás habíamos experimentado. De hecho, para muchos esta es la verdadera riqueza que podemos y debemos cultivar.

Si bien es cierto que es importante construir una estabilidad tanto para nosotros como para nuestras familias, no debemos olvidar que parte de nuestra condición como seres humanos es precisamente la curiosidad. Esta curiosidad es la que nos invita a visitar lugares nuevos, probar platos de otros países, aprender otros idiomas, frecuentar varios círculos sociales, solo por enumerar unas pocas cosas.

Saciar estas ganas de explorar proporciona un enorme grado de felicidad y regocijo. Además, podemos descubrir nuevos hobbies y otras posibilidades para enriquecer cualquier faceta de nuestras vidas (familia, trabajo o pasatiempo). Por si fuera poco, cuanto mayor sea el conocimiento que tengamos del mundo que nos rodea, tanto mejor será nuestra manera de comunicarnos con los demás.Bien sea porque aprendemos nuevos idiomas, costumbres de otros países o alguna habilidad personal, lo aprendido termina reflejándose en el cómo nos expresamos (consciente en inconscientemente). Por esta razón, cuando nos sentimos estancados, aburridos o perdidos en alguna situación personal, debemos necesariamente experimentar algo diferente (siempre y cuando ese “algo” no sea nada dañino).

Esta experiencia permitirá además, conocernos mejor a nosotros mismos, expandiendo nuestra zona de confort. Únicamente así podremos seguir creciendo, sin importar la edad que tengamos o lo poco o mucho que hayamos “vivido” hasta el momento.

Lo importante es tener la valentía de atreverse. Lo demás, bien sea que lo consideremos bueno o malo, forma parte del proceso.

Por Viviana Cusi @feelgreatpj

Aprendizaje, Comunicación

3 creencias limitantes al comunicarnos


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Comparto con ustedes algunas claves sobre el acto de comunicarnos, especialmente para aquellos que están buscando hacerlo con mayor impacto, o quienes sienten que necesitan más fluidez y seguridad por el desarrollo de sus carreras o porque su profesión les lleva a ello.

Hay mucho que se piensa y dice sobre el acto de comunicación que siento no ayuda a facilitar el camino hacia una expresión más fluida, de mayor conexión, y que lleva a muchas personas por un camino que les aleja de si mismos y por lo tanto del otro. En mis años como profesor y facilitador en estos campos, especialmente en Artes Escénicas, Oratoria y Comunicación Persuasiva, me he encontrado muchas veces con creencias instaladas que limitan el encuentro, bloquean la espontaneidad y por lo tanto disminuyen la efectividad del comunicador u orador.

Veamos algunas de las que identifico como más importantes:

– Hay una forma correcta de hacerlo. Es de las ideas que más bloquea no solamente la libre expresión personal, sino la creatividad y las posibilidades de aprendizaje. Realmente no hay una sola forma correcta de hablar en público, o de comunicarse cara a cara con otras personas, o de expresarse frente a una cámara de televisión. Esta idea de “lo correcto” genera mucha tensión, porque produce que una persona que quiere plantear una idea o proponer algo a otros (sus servicios, sus ideas, sus proyectos, sus creaciones) coloque una tensión artificial sobre sí mismo y sobre los otros, colocando en su interior una imagen de “cómo debería ser”, alejándose de “lo que es o de lo que está siendo”. Es sumamente difícil comunicarse realmente por esta vía.

Recomendación: olvidemos lo que “debería ser” y  pongamos el foco en “lo que es”. 

– Debemos controlar nuestros impulsos y emociones. Muchas veces toda la energía se coloca en lo racional, por lo tanto en elementos como estructuración del discurso (que por supuesto es muy importante, pero no necesariamente lo más relevante), y en el control sobre impulsos y emociones. Sobre todo me preocupa aproximarnos al acto de la comunicación humana desde una perspectiva de “control”, con afirmaciones como “no quiero que se note que estoy nervioso o nerviosa”, “no quiero que se den cuenta si no se algo”; todo el énfasis está colocado sobre el control. Esto también tiene que ver con la forma en que se comprende en nuestros tiempos el acto de comunicación: centrado en sus efectos; hoy en día no se concibe que la interacción con otras personas no se realice para obtener algún resultado. Pero yo propongo que cambiemos de enfoque por el de contacto: comunicarnos con otras personas, incluso si estamos vendiendo un servicio o proponiendo el desarrollo de un proyecto, se trata de hacer una conexión real y transmitir (casi podríamos decir contagiar) nuestra perspectiva o entusiasmo acerca de algo. Para lograr eso debemos estar conscientes de nuestros impulsos y emociones, y canalizar toda esa energía en el acto de comunicación.

Recordar: los seres humanos nos conectamos (nos comunicamos) realmente a través de las emociones.

Yo comunico, entonces dirijo mi energía hacia los otros. Este es un elemento sutil en la práctica pero muy importante, y en mi experiencia de profundo significado. Cuando una persona se propone hablar en público, dialogar con un potencial cliente en una reunión, o manifestar sus ideas por los medios de comunicación, generalmente concibe este acto como un proceso de emisión activa hacia perceptores pasivos; vale decir que imagina que su mensaje (verbal y no verbal) sale como una flecha hacia el otro: las palabras viajan de su boca a los oídos de los demás, los gestos son percibidos por quienes le escuchan. Esto por supuesto es correcto, pero genera tensión adicional, pues nos impone la exigencia de conducir intencionalmente todo el acto de comunicación. Por el contrario, el acto de comunicar, desde mi perspectiva, es primero una acción de escucha activa. En mi experiencia es el otro, o los otros, realmente quien conduce el proceso, quien decide el ritmo e incluso la forma en que quiere recibir la información que estoy ofreciendo. Así que siempre el elemento más importante a trabajar si quiero ser un orador o comunicador excepcional, es la escucha, la capacidad de percepción. Esto es el centro de mi trabajo.

Recomendación: empieza escuchándote, abriéndote a percibir la relación que tienes contigo y a partir de allí percibe a los demás.

Todos estos aspectos son importantes al momento de comunicarnos, y abren una perspectiva totalmente diferente del entrenamiento de oradores y voceros, así como del desarrollo de nuestras habilidades expresivas. Todo está enfocado en el contacto humano, en la relación que se establece entre nosotros y los otros.

Las implicaciones prácticas son innumerables, y es eso lo que cada día espero difundir y dar a conocer a amigos, colegas e interesados.

Comunicación

Al comunicarnos nos creamos una “identidad”


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Hace un par de días me encontré en la siguiente situación: entré en un local de impresión, de esos que tienen desde diseño hasta fotocopias, para retirar unas tarjetas de presentación que me habían dicho ya estaban listas. De hecho lo estaban, pero eso no evitó que estuviera allí por casi una hora. Se dio la coincidencia que, desde el instante en que entré, fueron apareciendo personas con las que tuve breves conversaciones e intercambio de tarjetas; era como si fuese parte del servicio probar entregarlas en el momento y verificar su efecto.

En esos diálogos se repitió más o menos el mismo esquema: apretón de manos, intercambio de nombres y oficios, entrega de cartas de presentación, dos o tres comentarios superficiales sobre lo que cada uno anda haciendo en el momento, y despedida cordial con sonrisa y mirada breve. Hasta aquí, nada extraordinario ¿cierto? Lo que se me hizo interesante de este ejercicio, que he hecho muchas veces antes por supuesto, es la forma de elegir lo que cada uno dice que hace.

A estas alturas, tengo 40 años de vida y voy a cumplir 20 como graduado universitario, sé que son muy pocos los casos en que la carrera ha sido lineal, o que se ha desarrollado una sola cosa de forma inamovible a lo largo de la vida. O incluso si nos hemos desempeñado en un particular campo, esto ha tenido sus giros y sus tropiezos. Las cosas en general nunca son como nos las imaginamos.

Puedo afirmar que soy comunicador, pero esto no me define, es sólo uno de mis roles. Podría presentarme diciendo que soy experto en estrategias de comunicación para ONG, o facilitador, o docente universitario, o actor… También puedo enfocarme en otros aspectos y decir que soy padre, hermano, hijo, amigo… Todo lo anterior es cierto. Somos esto y somos aquello, porque se trata de papeles que representamos, se trata de, como afirmé antes, los roles que jugamos en nuestras vidas.

Por eso aquella hora en ese local de impresión se me hizo un interesante ejercicio de interacción escénica, donde cada uno de los presentes representamos para los demás distintos personajes. Entiéndase bien, no estoy hablando de representación en el sentido de mentir o engañar, tampoco estoy afirmando que jugar estos roles es un acto de hipocrecía. Por el contrario, esta dinámica es lo que nos define, es lo que genera eso que llamamos “persona”, es lo que va constituyendo el ser. Es así: lo que somos se va generando en la interacción con otros. De modo que se trata de un acto honesto y comprometido.

Sin embargo: un rol, un título, un oficio, una palabra, no nos define, no nos limita. Las palabras, los actos de comunicación, nos van constituyendo: así que desde este punto de vista no es lo que somos, sino lo que “vamos siendo”, o quizás sea mejor decir “lo que vamos haciendo”. De allí que sea tan importante no identificarnos con lo que “decimos que somos”, pues el hacer es lo que genera cierto sentido de identidad. Mantengamos, si es posible al menos a ratos, al ego en su lugar. Que sea ese testigo consciente y ese yo que opera en lo que reconocemos como realidad, entrando en la dinámica de representar para nosotros y para otros un papel, con el único propósito de poder entendernos. Nada más.

Es hermoso verlo así: como estamos cambiando continuamente, y realmente nuestra identidad se mueve orgánicamente y va mutando de acuerdo a los roles que jugamos, lo que hacemos es ponernos una máscara (como dije antes, con honestidad y compromiso) para que los demás puedan percibirnos y decir “tú eres el hijo de…”, “tu eres comunicador… o ingeniero…”, y de ese modo sea más fácil interactuar.

Lo que creo que hay más allá, son posibilidades infinitas en el proceso de recrearnos, de reinvertarnos continuamente. Esto es lo que hacemos a diario en cada acto de comunicación, y en esa dinámica también transformamos el mundo en que vivimos.

Comunicación, Estrategia

Autopublicitarse: un aspecto del Self Marketing


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(Por: Viviana Cusi, Directora de Cuentas de ECreativa)

self-marketingHoy en día, cualquiera puede publicitarse. De hecho, cada día aparecen más personas que se presentan como profesionales independientes, ofreciendo sus servicios a través de medios publicitarios alternativos.  En décadas anteriores, esto no era una práctica común. Sin embargo, dos variables fundamentales aparecieron e hicieron posible este fenómeno: el emprendimiento y la difusión de redes sociales.

Actualmente, la economía mundial da gran importancia a las iniciativas y creación de nuevas PYMES, así como al desarrollo de profesionales independientes, dispuestos a trabajar on-line y sin ataduras con ninguna empresa específica. En países como Chile, Australia, Austria, Alemania (y en años anteriores, Venezuela), existen concursos de emprendimiento en el que las empresas compiten para obtener presupuestos para desarrollar sus proyectos y desarrollar un “network marketing” que les permita perdurar en el tiempo. Es así como cada día millones de personas se sienten motivadas a crear sus propios espacios y métodos de trabajo, movidos por sus inquietudes e intereses.

Para publicitarse, estos emprendedores utilizan principalmente las redes sociales, convirtiéndose en sus propios agentes. Es así como Twitter, WordPress, Facebook, LinkedIn, Instagram y muchas otras, son una excelente fuente para encontrar profesionales y microempresas de todo tipo.redes-sociales-empresas-pequeñas

Cada red social proporciona diferentes escenarios, desde los cuales el autopromocionarse es algo divertido. Pero no por ser divertido deja de ser una práctica que requiere constancia y coherencia. De hecho, detalles como la calidad del contenido que se comparte influye en la imagen que se proyecta (véase “Redes Sociales: Presencia Vs Contenido”) ).

Ahora bien, este amplio abanico de “publicidad independiente” genera una gran competitividad. Pero al mismo tiempo, dada la diversidad de las aptitudes de cada uno de estos profesionales, parece haberse creado paralelamente un escenario de diversidad, en el que quien cuenta con un entorno en el cual desenvolverse, dadas sus características e inquietudes particulares.

Por esta razón, lo verdaderamente importante como emprendedor es saber cuáles son los puntos distintivos que lo hacen único en su área, explotarlos y finalmente publicitarse, convirtiéndose en otro promotor del self marketing.

Comunicación

Comunicación entre una artista y sus fans


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Amanda Palmer, músico y web-bloger

Durante los últimos años ha alcanzado fama y reconocimiento, no solo por ser una artista creativa y talentosa, sino porque gracias a su experiencia, practica y defiende una nueva manera de relacionase con sus fans y con el público en general.

Con su entusiasmo, Palmer ha demostrado que la fama, más que un asunto de marketing es producto de algo mucho más genuino: la comunicación humana.

He aquí la historia, según sus propias palabras

The art of asking by Amanda Palmer