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Aprendizaje, Comunicación, Creatividad, Propósito

El propósito es servir


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Una y otra vez confirmo la importancia del propósito. No se trata de un lujo que pueden darse unos pocos, tampoco de una posibilidad que solo tienen los grandes líderes, o una obligación de quienes ocupan altos cargos o posiciones de gran influencia. Descubrir o decidir un propósito es una necesidad creciente, que concierne a todas las personas.

El mundo está cambiando, las relaciones humanas redefiniéndose, el medio ambiente muestra señales de transformación, el cambio climático es una realidad, países enteros persisten en conflicto, profundas desigualdades de acceso a educación y salud se profundizan; todo esto es parte de la experiencia que compartimos en el tiempo actual.

No podemos vivir de espaldas a esa realidad, considerando que podemos protegernos en una minúscula burbuja de bienestar, tomando decisiones pensando solamente en nuestros propios intereses y en lograr los mejores beneficios en el corto plazo. Tampoco la educación universitaria puede sostenerse si funciona específica y casi exclusivamente para preparar perfiles que respondan a los requerimientos inmediatos de la industria o el comercio.

Es necesario abrir las posibilidades de reflexión y en todos los ámbitos impulsar la conexión con un propósito. Eso implica mirar en el más largo plazo, considerar e incluir en nuestra perspectiva a las generaciones futuras, y establecernos metas que incluyan el aporte que queremos hacer a nuestro entorno, alcanzando al círculo más amplio que nos sea posible.

Comprender que nuestra vida es para el desarrollo de posibilidades (talentos, habilidades) en función de aportarlas y entregarlas en un proceso de mejora compartida, de apoyo a los demás, de creación de bienes y servicios que perduren más allá de nuestra existencia y otorguen valor a todo aquello con lo que nos involucramos. De esto se trata encontrar un propósito.

Todos tenemos capacidad de influencia en nuestro ambiente, no importa el espacio que ocupemos, el trabajo que desarrollemos o el nivel que tengamos en una jerarquía corporativa. Cada uno de nosotros posee la fuerza individual de producir valor y en nuestras acciones mejorar todo aquello con lo que estemos involucrados.

El propósito permite sostener la individualidad y aportar a lo colectivo, ofrece dirección a la existencia y facilita mejores procesos de comunicación, porque requerimos altos niveles de coordinación para aumentar el impacto de nuestras acciones.

Hay mucho escrito sobre lo que implica definir o descubrir un propósito personal -hay algunos que piensan que hay que crearlo, otros que ya existe en nuestro interior y sólo debemos permitirle emerger-, también es fácil encontrar distintas definiciones del mismo.

Una de las más difundidas coloca al propósito en el centro de una matriz que conecta nuestras misión, vocación, pasión y profesión; de modo que el propósito es un concepto o imagen que permite articular distintos ámbitos de nuestra experiencia subjetiva.

Aunque comparto esta visión, el énfasis lo colocaría en la actualidad en un elemento que a veces se pasa por alto: el del servicio. Encontrar un propósito personal no es un ejercicio intelectual; es una acción, es una experiencia integradora. Una vía segura para conectarnos con esa noción esencial es brindar servicio: dar, entregar, ofrecer lo mejor de nosotros en las más pequeñas acciones cotidianas.

De modo que si tuviera que indicar un camino para plantearlo y manifestarlo, sería ese: ponernos en acción en algún proyecto de servicio, dar de manera consciente a otros. Esto no como algo excepcional, sino como parte integral de nuestra labor, oficio o trabajo.

Finalmente, quiero insistir en la relevancia de incluir esta línea de reflexión en los espacios de educación y aprendizaje. Plantearnos un propósito es mucho más amplio y responde mejor a los retos del mundo actual que el preguntarnos por un oficio o profesión. Es indispensable invitar a jóvenes en las universidades a un cuestionamiento real y a preguntarse sobre aquello que desean aportar a sus familias y comunidades.

Independientemente del modo en que sirvamos en este mundo, el propósito nos guía siempre y nos impulsa al máximo nivel de desarrollo personal posible.

Si te interesa tener más información sobre este tema o avanzar en el proceso de experimentar tu propósito, escríbeme a contacto.ecreativa@gmail.com .

Creatividad, Escena, Juego de Roles, Psicodrama

Baja el telón, Sube el telón… ¡A trabajar!


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Aunque antes de la década de los 90 era algo impensable, lo que se conoce como “Juego de Roles”, hoy resulta una estrategia óptima para solucionar problemas en el ámbito laboral. Actualmente, son cada vez más los psicólogos, expertos en comunicaciones organizacionales y grupos de teatro, que se especializan en esta rama. El funcionamiento es bastante simple: se extraen técnicas y herramientas de las artes escénicas para recrear situaciones de conflicto que pueden ocurrir en una oficina y a través de una serie de pasos, se alcanzan soluciones aplicables a la realidad.

Una de las bases del Juego de Roles es el “ensayo y error”. ¿Acaso la segunda vez que se hace algo, no resulta mucho más fácil que la primera? En este caso, se “ensaya” una situación específica, y los participantes adquieren ciertas nociones sobre cómo pueden desarrollarse los acontecimientos y puede “corregir” ciertos detalles sobre su propia conducta. Cuando esta situación se presenta en la realidad, su respuesta es mucho más eficiente y efectiva.

Los facilitadores, por su parte, no se limitan a interpretar un papel al azar. Su trabajo es aplicar  las herramientas actorales para interpretar e improvisar un rol específico. Como actores  tienen conciencia de información valiosa que otro tipo de profesionales desconocen, como la comunicación no verbal, el manejo del espacio y la percepción de las sensaciones del interlocutor y de la audiencia. Gracias a ello, tanto los actores como el director, son capaces de guiar la situación o al paciente, hacia una solución aplicable a la realidad.

Aunque el comienzo de estas sesiones sea un poco incómodo para los participantes, a lo largo del trabajo, el grupo va flexibilizándose y las personas van sintiéndose cada vez más relajadas entre sus compañeros de trabajo. Esto permite que expresen cosas que no se atreverían a decir de buenas a primeras. Además, tienen la posibilidad de “saber con antelación” las consecuencias de su discurso e identifican la “manera ideal” de manifestar alguna cosa, ya sea con palabras o sin ellas, mejorando su comunicación en general.

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Lo cierto es que el Juego de Roles puede arrojar datos importantes y soluciones sobre todo tipo de fallas comunicacionales, desde el uso de un tono de voz adecuado durante una conversación difícil, hasta qué palabras utilizar y qué postura del cuerpo adoptar mientras se da un discurso, entre muchas otras cosas.

ECreativa, en conjunto con Grupo Inspiración, ofrece este servicio para cualquier tipo de empresa. De hecho, cuenta con varios casos de éxito, aplicados a médicos y otros gremios profesionales. Para mayor información, visite www.ecreativa-online.com